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domingo, 5 de abril de 2009

Buscar una falsa unidad es trabajar contra la Fe

El Cruzado publica este artículo de la página católica Tradition in Action.

Traducción: El Cruzado

Hoy en día, cuando vemos a tantos católicos tentados a comprometerse con el progresismo presentado en atuendos tradicionalistas, parece oportuno recordar la enseñanza de un gran santo, San Hilario de Poitiers, quien enfrentó una situación similar.
Cuando el emperador de Bizancio, Constancio, obligó a todos los Obispos a firmar una fórmula Semiarrianista, la resistencia a tal herético ataque fue sostenida por San Atanasio en el Este y San Hilario en el Oeste. La acusación de San Hilario contra Constancio puede ayudar a fomentar a los católicos de hoy a no renunciar a la posición correcta.
San Hilario fue obispo de Poitiers, Francia, desde el año 353 hasta el 368. En su trabajo, Libro en contra de Constancio, pronuncia que el emperador hizo maniobras engañosas similares a las del Anticristo. Sus oportunas palabras a continuación:



San Hilario de Poitiers:

"Hoy tenemos que luchar contra un perseguidor encubierto, contra un enemigo que nos halaga y se mueve a nuestro favor, es decir, en contra de Constancio, el Anticristo, que no masacra a sus víctimas con el fin de darles verdadera vida [mediante el martirio], sino que abruma con las riquezas, a fin de darles la muerte. Él no disputa del temor a ser derrotado, sino que halaga con el fin de dominar. Confiesa a Cristo, a fin de renegarlo. El busca una falsa unidad a fin de que no haya verdadera paz. Él persigue ciertos errores para destruir la doctrina de Cristo. El rinde homenaje a los obispos para que dejen de ser obispos. Él construye iglesias al mismo tiempo que destruye la fe.

Dejen que cesen de acusarme de detracción y calumnia, porque el deber de los Ministros de la Verdad es hablar lo que es la verdad. Si decimos cosas falsas, permitiremos que nuestras palabras sean llamadas infames, pero si demostramos que todo lo que decimos es cierto, entonces no superaremos la libertad y la modestia de los Apóstoles; nosotros no acusaremos sin antes haber meditado largo tiempo lo que tenemos que decir.

Ahora, entonces, os digo en voz alta y clara, Constancio, lo que yo hubiera dicho a Nerón, lo que Decio y Maximiano hubieran oído de mi boca: Usted lucha en contra de Dios, usted oprime a la Iglesia, usted persigue a los santos, usted odia a los predicadores de Cristo, usted extirpa la religión. Usted, si no es un tirano en las cosas humanas, al menos lo es en los divino. He aquí lo que digo en común para usted y para ellos: escuche lo que ahora se aplica a usted. Bajo la máscara de un cristiano, usted es un nuevo enemigo de Cristo, un precursor del anticristo, ya está trabajando en sus pérfidas hazañas.

Usted, el más cruel de todos los tiranos, atáquenos con el mayor peligro posible para nosotros mismos. ¡Oh, el más criminal de los hombres! ¡Somos conscientes de que bajo su piel de cordero hay un lobo rapaz! Con el oro del Estado, usted adorna el santuario de Dios, usted ofrece a Dios lo que roba de los templos de los gentiles, lo que extrae de sus leyes e impuestos. Recibe a los obispos con el mismo beso con el que Cristo fue traicionado. Usted rebaja la cabeza para las bendiciones, pero sus pies se posan sobre la fe. Usted perdona los impuestos del clero con el fin de hacerlos negar su Credo. Usted renuncia a sus derechos con el fin de hacer que Dios pierda los suyos."

(Libro contra Constancio, P.L., X, c 577-587, apud Prosper Guéranger, L'Année Liturgique, ed. 1948, vol. 1, p. 609)

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