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martes, 2 de junio de 2009

Aumenta de forma preocupante la "clericalización" de la Iglesia

CURIOSO QUE CUANDO MÁS SE HABLA DE PARTICIPACIÓN E IGUALDAD DENTRO DE LA IGLESIA MÁS SE DESCONOCE AL LAICO SU PAPEL DENTRO DE ELLA.

UNA CONCEPCIÓN SANA, JUSTA Y CATÓLICA DE LA IGLESIA NO DEBE CAER NI EN EL CLERICALISMO NI EN EL LAICISMO. ESTO SIGNIFICA QUE NI LOS CLÉRIGOS SE DEBEN LAICIZAR (VIVIR COMO LAICOS) NI LOS LAICOS SE DEBEN CLERICALIZAR (VIVIR COMO CLÉRIGOS) PARA SER BUENOS CRISTIANOS, COMO POR DESGRACIA SE MALENTIENDE O NO SE QUIERE ACEPTAR EN NUESTRA ÉPOCA.

Carlo Magno, refundador de la Cristiandad.


NOSOTROS CREEMOS QUE EL BAJO PERFIL "REAL" DEL LAICO DE HOY SE DEBE A QUE LA REVOLUCIÓN ANTICRISTIANA LIBERAL Y SOCIALISTA (DENOMINADA AHORA PROGRESISMO) DESTRUYÓ EL PODER TEMPORAL SAGRADO DE LOS SEGLARES, EL CUAL TAMBIÉN VIENE DE DIOS Y QUE MODULABA AL PODER RELIGIOSO, SOBRETODO CUANDO ÉSTE SE DESVIABA DE SU VERDADERA MISIÓN.

EN EFECTO, ES QUE EL VERDADERO CATOLICISMO NO ES SÓLO RELIGIÓN ES ORDEN ESPIRITUAL MÁS ORDEN TEMPORAL CRISTIANO. POR ESO HOY EL LAICO ESTÁ COMO CESANTE DENTRO DE LA IGLESIA. PIDAMOS A DIOS QUE NOS ENVÍE NUEVOS SAN LUIS Y SAN FERNANDO, MODELOS DE GOBERNANTES CRISTIANOS Y DE SEGLARES SANTOS, QUE LUCHEN POR RESTAURAR LOS DERECHOS DE DIOS SOBRE LA SOCIEDAD, LA JERARQUÍA SOCIAL. SI ESTO OCURRE SEGURO QUE EL MUNDO CLERICAL TENDRÁ QUE RESPETARNOS DE VERDAD PARA BIEN DE LA IGLESIA Y DE TODOS.

LOS INVITAMOS A LEER LA SIGUIENTE CARTA QUE ENVIÓ UN LAICO CATÓLICO ESPAÑOL -QUE SÍ TIENE OJOS PARA VER Y OÍDOS PARA OÍR- A SECTOR CATÓLICO Y QUE NOSOTROS GUSTOSOS REPRODUCIMOS.


EL EDITOR

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Fiel a sus compromisos fundacionales, SECTOR CATÓLICO quiere hoy llamar a atención de todos sus lectores sobre un hecho precupante que tiene lugar ya, desde hace más de 40 años, en la Iglesia. Se trata del problema de la "clericalización" de sus estructuras y en el modo de proceder a la toma de decisiones, el papel central del sacerdote en la liturgia, y en muchas otras circunstancias de la vida eclesial, que, contrariamente a lo que se nos intenta "vender" no responde, en absoluto a una petición hecha desde los fieles laicos.

¿Se han preguntado alguna vez por qué es tan difícl, por ejemplo, encontrar a alguna persona que quiera salir a proclamar las lecturas en la celebración de la Santa Misa? ¿Se han preguntado alguna vez por qué los laicos nos sentimos inermes cuando asistimos a las Misas "inventadas" por algunos sacerdotes? ¿Entienden qué motivos han podido llevar a muchos sacerdotes a ser los protagonistas de las celebraciones litúrgicas? ¿Han pedido alguna vez que les administren la Sagrada Comunión fuera de la Misa teniendo motivos suficientes para ello? ¿O haber acudido a un sacerdote para que les confiese y éste les ha respondido que no?

No acertamos a entender cómo, a pesar de las disposiciones del Sínodo Vaticano II, sobre el papel de los laicos, sigue existiendo este clericalismo que inunda la vida de muchas de nuestras parroquias y diócesis. Y es que nadie se mueve si el cura no lo dice. Parece que del sacerdote dependiera la organización y la libre iniciativa de todo lo que acontece a su alrededor. Y no es verdad.

Sencillamente los laicos sufrimos ya desde hace años este proceso de degeneración que no acertamos bien a comprender. Y con esto, que nadie se llame a engaño. Aquí nadie duda del carácter jerárquico de la constitución de la Iglesia como sociedad perfecta y cuerpo místico de Cristo. Simplemente, constatamos un hecho que cada vez se está dando con mayor profusión. Y es que la Iglesia no sólo la forman los curas y las monjas. La formamos también los laicos, que tenemos todos los derechos a que los sacerdotes nos sirvan a nosotros y no nosotros a ellos. Ésa es la distinción entre el sacerdocio ministerial y el real.

Los laicos no debemos estar todo el día en las sacristías solicitando la atención espiritual a la que tenemos derecho. Los sacerdotes saben muy bien lo que tienen que hacer. Que lo hagan. Que obedezcan y si no, que se marchen. No podemos seguir soportando este nivel de clericalización donde unos y otros tienden a confundir sus funciones. Los laicos al mundo. Los curas a lo suyo. Y así, ambos, trabajaremos por el Reino de Dios.

Sin entrar en grandes consideraciones, sí podemos afirmar que la renovación postsinodal es responsable, en buena medida de lo que ha sucedido. Una renovación litúrgica que nadie pidió y que fue hecha desde arriba hasta abajo sin contar lo más mínimo con nadie. Habló el Sínodo y los demás a obedecer. Bien está. Pero es necesario enteder sus reformas pastorales en su justo término y no hacer de sus recomendaciones un valor abslouto, más que nada, porque muchas se han demostrado inútiles y ya se encuentran hasta desfasadas.

Clericalización en la Iglesia y, paradójicamente, secularización de la sociedad. ¡Toma, claro! Resulta, que si uno habla con católicos apartados de la vida sacramental desde hace años, uno descubre que mantienen en su cabeza los postulados católicos de siempre. Y, por desgracia, esto no ocurre con muchos otros que frecuentan ambientes parroquiales.

A este respecto, me contaron el caso de dos jóvenes madrileños que no se veían desde hacia tiempo. Uno de ellos, participaba asiduamente de las reuniones de la Renovación Carismática mientras que el otro se había apartado de los sacramentos. En un momento dado de la conversación, y hablando con un tercero, ambos estuvieron comentando el valor del sacramento de la Penitencia. Mientras que el de la Renovación le aseguraba al otro que "ya estaba salvado", el otro le preguntaba que cómo era esto posible si no se confesaba en años. ¿Curioso no?

Pues así está el patio; y claro, así nos luce el pelo.

Juan Miguel Comas


Fuente: Sector católico

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