U.I.O.G.D.

UT IN OMNIBUS GLORIFICETUR DEUS (Santa Regla 57, 9)

Que Dios sea glorificado en todas las cosas



O LA VERDAD ES ENTERA O NO ES VERDAD

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jueves, 30 de julio de 2009

La verdad no puede ser tolerante con el error

PARA LOS QUE SE HACEN ILUSIONES CON UNA FALSA TOLERANCIA, RECORDEMOS LO QUE NOS ENSEÑA LA SAGRADA ESCRITURA, LA PALABRA DE DIOS:

DEUTERONOMIO - Capítulo 13

Castigo de los falsos profetas


1 Practiquen cuidadosamente todo lo que yo les ordeno, sin añadir ni quitar nada.

2 Si surge en medio de ustedes un profeta o un intérprete de sueños, que te propone un signo o un prodigio,3 y te dice: «Vamos detrás de otros dioses –que tú no conoces– para rendirles culto», aunque se cumplan el signo o el prodigio,4 no hagas caso de las palabras de ese profeta o de los sueños de ese visionario. Porque el Señor, su Dios, los pone a prueba para ver si ustedes lo aman realmente con todo su corazón y con toda su alma.

5 Sigan al Señor, su Dios. Témanlo y observen sus mandamientos, escuchen su voz, sírvanlo y sean fieles a él.

6 Y ese profeta o ese intérprete de sueños deberá ser castigado con la muerte, por haber incitado a la rebelión contra el Señor, tu Dios –el que te hizo salir de Egipto y te rescató de la esclavitud– para desviarte del camino por donde el te ordenó que fueras. Así harás desaparecer el mal de entre ustedes.

Castigo de los que instigan a la idolatría

7 Si tu hermano –el hijo de tu padre o de tu madre– tu hijo o tu hija, la esposa que duerme en tus brazos, o tu amigo más íntimo, trata de seducirte en secreto, diciendo: «Vamos a servir a otros dioses», que ni tú ni tus padres conocieron 8 –los dioses de los pueblos próximos o lejanos que están a tu alrededor, de un extremo al otro de la tierra– 9 no cedas a sus instigaciones ni le hagas caso. Sé implacable con él, no lo perdones ni lo encubras.

10 Tendrás que hacerlo morir irremediablemente. que tu mano sea la primera en levantarse contra él para quitarle la vida. y que después todo el pueblo haga lo mismo.11 Deberás apedrearlo hasta que muera, porque intento apartarte del Señor, tu Dios, que te hizo salir de Egipto, de un lugar de esclavitud.12 Todo Israel, cuando se entere, sentirá temor, y no volverá a cometerse esta infamia entre ustedes.

Castigo de las ciudades apóstatas

13 Si de una de las ciudades que te dio el Señor, tu Dios, para que vivas en ella, te llega esta noticia: 14 Gente despreciable de tu misma raza ha logrado seducir a los habitantes de su ciudad, diciendo» «Vamos a servir a otros dioses» –que tú no conociste– 15 investiga el caso, examinalo e infórmate debidamente. Y si es verdad que la cosa es así, que se ha cometido semejante abominación, 16 pasa sin compasión al filo de la espada a los habitantes de la ciudad, y conságrala al exterminio total con todo lo que hay en ella, incluido su ganado.

17 Reúne luego todos sus despojos en medio de la plaza, e incendia la ciudad con todos esos despojos, como un holocausto para el Señor, tu Dios. Ella se convertirá para siempre en un montón de ruinas y nunca más será reconstruida.

18 Y no retengas nada de lo que debe ser consagrado al exterminio. Así el Señor aplacará el ardor de su ira, se apiadará y tendrá misericordia de ti, y te multiplicará, como lo juró a tus padres,19 con tal que tú escuches la voz del Señor, tu Dios. observando los mandamientos que hoy te prescribo y haciendo lo que es recto a los ojos del Señor, tu Dios.

lunes, 27 de julio de 2009

Guía del Votante para los Verdaderos Cristianos

por C.E.E.

Resumen del Documento del Episcopado Norteamericano, que también puede servir para orientar al electorado hispano, en tanto no se pronuncien sus pastores naturales. Se extiende sobre los cinco asuntos no negociables. Y aunque parece simple y de sentido común conviene ponerla en prácitca, pues no se hace (sino no sufriríamos los gobiernos y legislación que nos ahora nos tiraniza)


Cómo puede ayudarle esta Guía del Votante

Esta guía del votante le ayudará a emitir el voto de manera informada, consistente con la enseñanza moral cristiana. Le ayuda a eliminar de su consideración aquellos candidatos que apoyan políticas irreconciliables con las normas de moralidad que ha de sostener todo cristiano.

Muchos asuntos que se les presentan a los votantes y legisladores son tan claves, tan elementales, que una sola postura resulta estar en acuerdo con la enseñanza del evangelio cristiano. Nadie que respalde la postura incorrecta sobre esos asuntos puede decir que actúa de acuerdo a las normas morales de la Iglesia.

Esta guía de votantes identifica los cinco asuntos "no negociables" y le ayuda a reducir la lista de los candidatos aceptables que se postulan para desempeñar un cargo, ya sea a nivel nacional, estatal o local.

A los candidatos que respalden cualquiera de los cinco asuntos no negociables, se les debe considerar como que se han descalificado a sí mismos para ocupar un cargo público, y no debe votar por ellos. Usted debe hacer su selección entre los candidatos restantes.

Su papel como votante cristiano


Los cristianos poseen la obligación moral de promover el bien común al ejercer su privilegio del voto. Las autoridades civiles no son las únicas responsables por un país. "El servicio del bien común exige de los ciudadanos que cumplan con su responsabilidad en la vida de la comunidad política". Esto significa que los ciudadanos deben participar del proceso político en la urna de votación.

Pero la votación no puede ser arbitraria. "La conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral" .

Algunas cuestiones siempre están equivocadas, y nadie puede votar a favor de ellas directamente o indirectamente. Los ciudadanos votan a favor de estos males si votan por los candidatos que proponen promoverlos. Por lo tanto, los cristianos no deben votar a favor de alguien que intenta promover programas o leyes que son intrínsicamente malas.

Los cinco asuntos no negociables

Estos cinco asuntos son llamados no negociables porque conllevan actos que siempre son moralmente malos y nunca pueden ser promovidos por la ley. Es un pecado grave respaldar o promover cualquiera de estos actos, y ningún candidato que verdaderamente desee fomentar el bien común puede apoyar estos cinco asuntos no negociables.

1. El Aborto


El aborto es el asesinato intencional y directo de un ser humano inocente y, por lo tanto, es una clase de homicidio.

Nunca es lícito apoyar el aborto porque viola el mandamiento que dice "No matarás" (Ex 20:13), no solo promoviendo, sino absteniéndose de opinar sobre el crimen del aborto. El que calla otorga.

El aborto no se realiza sólo por medios quirúrgicos, sino también a través de los anticonceptivos de toma diaria (elevando la dosis) y la píldora del día después (anticoncepción de emergencia) y el DIU.

Las escrituras son claras en cuanto a que los no nacidos son seres humanos. Cuando María visitó a Isabel, que estaba encinta de San Juan Bautista, Isabel le dijo: "Tan pronto el sonido de tu voz llegó a mis oídos, el bebé saltó de gozo en mi seno" (Lucas 1:44). La Biblia enseña que los niños no nacidos deben ser cuidados y protegidos como niños.

El niño siempre es la parte inocente, y ninguna ley puede permitir que le quiten la vida. Aun cuando un niño sea concebido por una violación o incesto, el niño no tiene la culpa y no debe sufrir la muerte por los pecados de otros.

2. La Eutanasia


A menudo disfrazada con el nombre de "muerte misericordiosa", la eutanasia es una forma de homicidio. Nadie tiene el derecho de quitarse la vida (suicidio), y nadie tiene el derecho de quitarle la vida a una persona inocente.

Con la eutanasia, los enfermos o ancianos son asesinados por un sentido de la compasión mal encauzado, pero la verdadera compasión no puede incluir el cometer actos intrínsicamente malvados hacia otra persona..

3. Las Investigaciones con Células Estaminales Fetales

Los embriones humanos son seres humanos. Es inmoral matar embriones humanos para usar sus cuerpos como un producto médico y eso es lo que sucede en las investigaciones con células estaminales fetales. Los niños son asesinados antes de nacer para extraer sus células estaminales para uso en experimentos médicos. Esta práctica también viola el mandamiento que dice:"No matarás".

Los recientes avances científicos demuestran que cualquier curación que pueda resultar al experimentar con células estaminales fetales, puede ser desarrollada utilizando células estaminales adultas. Las células estaminales adultas pueden ser obtenidas sin causar daño a los adultos de las cuales provienen. Por lo tanto, ya no existe un argumento médico a favor del uso de las células estaminales fetales.

4. La Clonación Humana

Dios creó a la raza humana para que se reprodujera por la unión de un hombre y una mujer. Cada niño tiene el derecho de nacer de un padre y una madre. La clonación humana viola los designios de Dios al intentar crear un niño con sólo un padre o una madre genéticos.

Algunos pretenden crear clones humanos simplemente para usarlos en experimentos. Sin embargo olvidan que cada clon es un ser humano.

La clonación humana también termina siendo una forma de homicidio porque destruye el clon "rechazado" o "malogrado";

5. El "Matrimonio" Homosexual


El verdadero matrimonio es la unión de un hombre y una mujer. "Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse con su esposa, y ellos se convertirán en una sola carne". (Gen. 2:24). El reconocimiento legal de cualquier otra forma de "matrimonio" menosprecia el verdadero matrimonio, y el reconocimiento legal de las uniones homosexuales en realidad hace daño a las personas homosexuales porque las anima a continuar viviendo un acuerdo objetivamente inmoral.

Nuestra sociedad no escapará sin daños graves si ataca en su base a los verdaderos matrimonios pretendiendo que las uniones homosexuales son equivalentes a las que Dios diseñó.

En el caso de que en una Asamblea legislativa se proponga por primera vez un proyecto de ley a favor de la legalización de las uniones homosexuales, el parlamentario cristiano tiene el deber moral de expresar clara y públicamente su desacuerdo y votar contra el proyecto de ley. Conceder el sufragio del propio voto a un texto legislativo tan nocivo del bien común de la sociedad es un acto gravemente inmoral.

¿Qué puestos políticos me deben preocupar?


Las leyes son aprobadas por la legislatura, la rama ejecutiva las hace cumplir, y la judicial las interpreta. Esto quiere decir que usted debe escudriñar cualquier candidato a la legislatura, a cualquiera que se presente como candidato al poder ejecutivo, y a cualquiera nominado a la magistratura. Esto es así no sólo al nivel nacional, sino al estatal y al local.

Es sumamente importante que evalúe cada candidato antes de las elecciones, sin importar el cargo que procura.

Cómo no se debe votar


1. No descanse su voto solamente en la afiliación a un partido político, en sus anteriores hábitos de votación, o en la tradición de votación familiar. Años atrás estas eran maneras confiables para determinar por quién se podía votar, pero hoy no son de fiar. Debe mirar a cada candidato como un individuo. Esto significa que puede terminar otorgando votos a candidatos de varios partidos.

2. No emita su voto por la apariencia o la personalidad del candidato, o por su astucia ante los medios de comunicación. Algunos de esos candidatos atractivos, agradables y que dicen lo que conviene, apoyan males intrínsicos y debe oponerse a ellos, mientras que otros candidatos, que lucen sencillos, aburridos, o se sienten incómodos ante las cámaras, respaldan leyes que están de acuerdo con los principios cristianos.

3. No vote por los candidatos sólo porque se declaren cristianos. Desafortunadamente, muchos de los candidatos que se identifican como cristianos rechazan las enseñanzas básicas de la moral cristiana . Ellos solamente son cristianos cuando buscan el voto de los cristianos.

4. Tome su decisión sobre los candidatos que parecen más dispuestos a promover el bien común, aunque usted no se beneficie directa o inmediatamente de la legislación que proponen.

5. No premie con su voto a los candidatos que estén correctos en temas menos importantes, pero quienes están equivocados en asuntos morales claves. Puede ser que un candidato tenga un récord al votar exactamente como usted desea, aparte de haber votado a favor de, digamos, la eutanasia. Tal candidato jamás debe recibir su voto. Los candidatos necesitan saber que estar equivocados tan sólo en uno de los cinco asuntos no negociables, es suficiente para excluirlos de su consideración.

Cómo votar


1. Por cada puesto, determine primero la posición de cada candidato en cada uno de los cinco asuntos no negociables.

2. Elimine de su consideración los candidatos que estén equivocados sobre cualquiera de los asuntos no negociables. No importa que tengan razón sobre otros asuntos, debe descalificarlos si están equivocados en uno solo de los no negociables.

El papel de su conciencia

La conciencia es como una alarma. Le advierte cuando está a punto de hacer algo equivocado. Ella sola no determina lo que está bien o mal. Para que su conciencia funcione correctamente, debe estar bien informada. Es decir, usted debe informarse sobre lo que está bien y lo que está mal. Solamente así su conciencia será una guía confiable.

Desafortunadamente, muchos cristianos hoy día no han formado sus conciencias adecuadamente sobre asuntos claves de la moralidad. El resultado es que sus conciencias no se activan en los momentos apropiados, incluyendo el día de las elecciones.

Una conciencia bien formada jamás contradice la enseñanza moral cristiana . Por esta razón, si tiene dudas sobre el camino por el que le conduce su conciencia cuando se encuentre ante la urna de votación, ponga su confianza en la firme enseñanza moral cristiana.

Cuando termine con esta Guía del Votante


Por favor, no se quede solo en recibir esta guía. Léala, aprenda de ella, y prepare su selección de candidatos basada en la misma. Luego, reenvíe esta Guía del Votante a un amigo, y pídale que la lea y la pase a otros. Mientras más personas voten de acuerdo a los principios morales básicos, mejor estará nuestra Patria


C.E.E.

Fuente: Revista Arbil

Doctrina y táctica del Mal Menor

Por F. Javier Garisoain Otero

Quisiera decir algo católicamente correcto sobre el concepto de “mal menor”. Y explicar que una cosa es la lícita doctrina moral del mal menor y otra más discutible la táctica política del mal menor. La táctica política malminorista es, desde hace doscientos años, seña de identidad del llamado catolicismo liberal, una ideología que ha pretendido conciliar la Verdad que predica la Iglesia con el relativismo y el naturalismo. Soy consciente de que muchos católicos sinceros siguen confiando en las tácticas maquiavélicas del mal menor y del voto útil tal vez porque no acaban de descubrir otra que les convenza. Después de pensarlo un poco les diré mi opinión: que hacer propuestas malas sabiendo que son malas y esperando con ello evitar el triunfo de propuestas peores suena, cuando menos, bastante inmoral. Y además es ineficaz.


La doctrina moral del Mal Menor

Los buenos filósofos explican que el mal no tiene entidad propia porque sólo es ausencia de bien. El mal menor pues no es más que carencia de bien. Y en este sentido mal menor es exactamente lo mismo que bien mayor. Como en el ejemplo de la botella “medio llena”o “medio vacía”sabemos que el nivel puede cambiar a más o a menos. Sabemos que diversas limitaciones internas o externas nos alejan siempre de la perfección individual y social. Por eso la doctrina del mal menor, que exige procurar siempre el mayor bien posible y evitar el mal en lo posible, es válida siempre. Ante una elección -suponiendo que nuestra única responsabilidad sea elegir- no existe otra posibilidad de rectitud ética que elegir lo mejor. Y si todo es malo hay que elegir el mal menor. Y no estará de mas convenir que en ciertos casos el negarse a elegir, es decir, la abstención, aún siendo un mal, puede ser el verdadero mal menor que estamos buscando. Todo ello suponiendo -insisto- que nuestra única responsabilidad sea elegir. La cosa cambia, como veremos, si nuestra responsabilidad no es elegir, sino hacer, o proponer. Al fin y al cabo vivimos en una sociedad plural en la que tenemos el deber de participar. ¿Se satisfará ese deber con la mera elección pasiva del mal menor? Si el llamamiento es a participar, a hacer, a construir, habrá que HACER el bien.

La táctica política del Mal Menor

La táctica política del mal menor ya no se limita al momento electoral, pues consiste en proponer unos males (menores) para evitar que triunfen otros males (mayores). Es la tentación política que nos acosa cuando tenemos la responsabilidad de hacer propuestas. Y llegados a este punto he llegado a una conclusión: desde el punto de vista ético nunca puede ser lícito proponer un mal, aunque éste sea menor.

He aquí algunos argumentos de por qué no es bueno el malminorismo:

- Porque la doctrina católica es clara al respecto cuando afirma que la conciencia ordena “practicar el bien y evitar el mal”(Cat. 1706 y 1777), que no se puede “hacer el mal”si se busca la salvación (Cat. 998) y que “nunca está permitido hacer el mal para obtener un bien”. (Cat.1789)

- Porque la responsabilidad de los laicos católicos no puede limitarse a elegir pasivamente entre los males que los enemigos de la Iglesia quieran ofrecer, sino que debe ser una participación activa y directa, “abriendo las puertas a Cristo”.

- Porque el mal menor pretende asignar a los católicos un papel mediocre y pasivo dentro del nuevo sistema “confesionalmente aconfesional”.

- Porque el mal menor convierte en cotidiana una situación excepcional.

- Porque una situación de mal menor prolongada hace que el mal menor cada vez sea mayor mal. Los males “menores”de nuestros días pesan demasiado como para no evidenciar un enfrentamiento radical con el Evangelio: el individualismo, la relativización de la autoridad, el primado de la opinión, la visión científico-racionalista del mundo... principios que se manifiestan en la pérdida de fe, la crisis de la familia, la corrupción, la injusticia y los desequilibrios a escala mundial, etc.

- Porque la táctica del mal menor se ha demostrado ineficaz en el tiempo para alcanzar el poder o reducir los males.

- Porque es preciso exponer en su integridad el mensaje del Evangelio ya que “donde el pecado pervierte la vida social es preciso apelar a la conversión de los corazones y a la gracia de Dios”(...) y “no hay solución a la cuestión social fuera del Evangelio”(Cat. 1896)

- Porque la propuesta de un mal por parte de quien debiera proponer un bien da lugar al pecado gravísimo de escándalo que es la “actitud o comportamiento que induce a otro a hacer el mal”).

(Cat. 2284). A este respecto es muy clara la enseñanza de Pío XII: “Se hacen culpables de escándalo quienes instituyen leyes o estructuras sociales que llevan a la degradación de las costumbres y a la corrupción de la vida religiosa, o a condiciones sociales que, voluntaria o involuntariamente hacen ardua y prácticamente imposible una conducta cristiana conforme a los mandamientos (...) Lo mismo ha de decirse (...) de los que, manipulando la opinión pública la desvían de los valores morales”. (Discurso de 1/6/1941. Recogido en: Cat. 2286).

- Porque un mal siempre es un mal y “es erróneo juzgar la moralidad de los actos considerando sólo la intención o las circunstancias”(Cat. 1756).

Cómo nace el Mal Menor


Históricamente, la táctica política del mal menor nace en la Europa cristiana postrevolucionaria de la mano de dos movimientos políticos católicos: el catolicismo liberal y la democracia cristiana. Es complicado desentrañar los motivos que llevan a sus promotores a adoptarla en la teoría. Y son contradictorios los hechos y las decisiones adoptadas en la práctica. No entraré a juzgar la intención. En muchas ocasiones los malminoristas han sido hombres de iglesia, católicos inquietos por los avances de la revolución y deseosos de hacer algo en un contexto de debilidad de la respuesta católica a la revolución liberal.

Se puede llegar al malminorismo por diversos motivos que se superponen y entremezclan:

- Por “contaminación”del pensamiento revolucionario y el deslumbramiento ante la aparente perfección de las nuevas ideologías. Buscando, por ejemplo, el compromiso de la Iglesia con una forma política concreta (nacionalismo, parlamentarismo, democracia de partidos, etc.)

- Por exageración de los males del Antiguo Régimen y su identificación con la misma Doctrina Católica.

- Por cansancio en la lucha contrarrevolucionaria, por el acomodo conservador de quienes están llamados a la valentía.

- Por una derrota bélica de las políticas católicas, o tras un período intenso de persecución religiosa.

- Por una aparente urgencia de transacción con los enemigos de la Iglesia a fin de que, al menos, sea tolerada por unas autoridades hostiles una mínima labor apostólica.

- Por maniobras de partidos revolucionarios que intencionadamente procuran sembrar dudas y división entre los católicos.

- Por la carencia de verdaderos políticos católicos lo cual anima la intromisión del clero en la política concreta.

- Por la misma intromisión clerical en el juego político lo que a su vez retrae de la participación a unos y desautoriza la labor independiente -y tal vez discrepante en lo contingente- de otros laicos.

- Por ingenuidad de los católicos que confían sin garantías en las reglas del juego establecidas por los enemigos de la fe.

- Por una sobrevaloración del éxito político inmediato olvidando que, como dice el catecismo: “el Reino no se realizará (...) mediante un triunfo histórico de la Iglesia en forma de un progreso creciente, sino por una victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal”. (Cat. 677)

- Por una creciente desorientación y falta de formación del pueblo católico que genera pesimismo o falta de fe en la eficacia salvadora de los principios del Derecho Público Cristiano.

- Por un enfriamiento en la fe y la religiosidad. Porque sin ayuda de la gracia es muy difícil “acertar con el sendero a veces estrecho entre la mezquindad que cede al mal y la violencia que, creyendo ilusoriamente combatirlo, lo agrava”. (Centesimus Annus, 25. En Cat. 1889)

Cómo ha evolucionado la táctica del Mal Menor


La táctica del mal menor no se ha introducido de golpe en ningún momento. Lo ha hecho de forma progresiva (a peor) a lo largo de los dos últimos siglos. En la historia política de los países europeos se podrían identificar las siguientes situaciones:

- En un primer momento, tras el choque violento de la revolución, y argumentando el accidentalismo de la Iglesia (que corresponde a la institución pero no a los laicos), los malminoristas toleran, consienten y hasta promueven la disolución de estructuras políticas y sociales tradicionales (monarquía, gremios, instituciones religiosas, bienes comunales, etc.) que eran de hecho un freno a la revolución.

- Paralelamente a la secularización de la política y por un cierto maquiavelismo, empiezan a omitir los argumentos religiosos a la hora de hacer propuestas con la ilusión de captar así el apoyo de los no católicos. Algunos llegan a afirmar como justificación para no hablar de la Redención que “la doctrina cristiana es más importante que Cristo”lo cual no deja de ser puro pelagianismo.

- El paso siguiente en la táctica malminorista es el intento de unión de los católicos en torno a un programa mínimo pero no para presentar una alternativa al nuevo régimen sino para integrarse mejor en él con la idea de “cambiarlo desde dentro”. Para ello se procura el desprestigio de otros políticos y tácticas católicas marginales.

- Un recurso frecuente en los malminoristas es tratar de ganar la simpatía de la jerarquía mediante promesas de “paz y reconciliación”que permitan la reconstrucción material de las Iglesias y el mantenimiento regular del culto. Se trata de un intento desesperado de salvar “lo que se pueda”, de tentar a la jerarquía de la Iglesia con una dirección política que no le es propia. Que podría ser algo excepcional, pero no la tónica habitual de participación política católica.

- En ocasiones son los propios obispos o miembros del clero quienes promueven grupos políticos en esa línea con una mentalidad puramente defensiva de la Iglesia. Esta intromisión empobrece la acción política de los católicos, la hace “ir a remolque”de las propuestas revolucionarias, y compromete a la Iglesia con soluciones políticas legítimas pero opinables. Cuando alguien propone hacer acción social, como lo hizo en España un influyente obispo, “para que no se nos vayan los obreros de la Iglesia”está falseando la finalidad de la verdadera acción social, que no puede ser un mero instrumento de catequesis, sino un deber de justicia y responsabilidad de los laicos.

- El caso del Ralliement propuesto por León XIII, que envalentonó aún más a los enemigos de la Iglesia en Francia, o la verdadera traición de ciertos obispos mexicanos a los católicos cristeros, milagrosamente perdonada por el pueblo fiel, son dos ejemplos de las nefastas consecuencias a las que puede llevar el malminorismo. En este sentido la claridad del Concilio Vaticano II al exigir la abstención del clero de toda actividad política representa una rectificación importante. Es preciso reconocer que el empeño cobarde de algunos cristianos por buscar la mera supervivencia material de la Iglesia, la “añadidura”, ha sido un anti-testimonio escandaloso. Es un escándalo que quienes dicen con el Evangelio “Buscad el Reino de Dios y su justicia...”olviden que el mal moral es “infinitamente más grave”que el mal físico. (Cat. 311)

- Más recientemente y coincidiendo con la euforia previa al Concilio Vaticano II se procuró la disgregación de partidos, asociaciones, instituciones y estados católicos con la idea de potenciar una especie de “guerra de guerrillas”que pudiera conquistar así la opinión pública y llegar a todos los rincones del entramado social. Los resultados están a la vista: no sólo se han debilitado o extinguido las antiguas herramientas sino que además no ha surgido esa nueva”guerrilla”y no se ha conquistado nada nuevo -o poco- que no fuera ya católico.

- El último paso del malminorismo y la demostración palpable de su maquiavelismo es la justificación del voto útil lo que, paradójicamente, contradice el mal menor porque propugna que se vote no ya al menos malo, sino a la opción que tenga mayores posibilidades de triunfo, aunque sea peor que otras opciones con menos posibilidades.

La ineficacia del Mal Menor

Al analizar la génesis y desarrollo de las tácticas malminoristas, en ningún caso condeno aquí la intención de quienes las han apoyado o apoyan. Simplemente quiero constatar algunas razones que expliquen por qué el malminorismo nunca consigue lo que se propone. No consigue reducir el mal mayor:

- Porque las energías que debían gastarse en proponer bienes plenos se gastan en proponer males menores.

- Porque es una opción de retirada, pesimista, en la que el político católico esconde sus talentos por temor, o por falsa precaución.

- Porque la táctica del mal menor predica la resignación; y no precisamente la resignación cristiana, sino la sumisión y la tolerancia al tirano, a la injusticia y al atropello. Con tácticas malminoristas nunca se habría decidido el alzamiento español de 1936, ni habría caído el muro de Berlín. No habría habido Guerra de la Independencia Española, ni insurgencia católica en la Vendée, ni Carlistas en España, ni Cristeros en México. Y tal vez ninguna oposición habría encontrado el avance islámico por Europa. No habrían existido ni Lepanto, ni Cruzadas, ni Reconquista.

- Porque el mal menor se presenta como una forma inteligente de favorecer económica y físicamente a la Iglesia olvidando que la mayor riqueza de la Iglesia -su única riqueza- es el testimonio de la Verdad, testimonio que si sigue hoy vivo es gracias a la sangre de los mártires.

- Porque hay ejemplos sobrados en los que el triunfo del malminorismo ha dado el poder a partidos que reclamando el voto católico han amparado, y eso ha pasado en media Europa, una legislación anticristiana (divorcio, aborto, etc.).

En definitiva, el malminorismo no ha sido derrotado nunca porque en sí mismo es una derrota anticipada, una especie de cómodo suicidio colectivo. Es el retroceso, la postura vergonzante y defensiva, el complejo de inferioridad. Defendiendo una táctica de mal menor, los cristianos renuncian al protagonismo histórico, como si Cristo no fuese Señor de la historia. Se creen maquiavelos y sólo son una sombra en retirada. Niegan en la práctica la posibilidad de una doctrina social cristiana, y niegan la evidencia de una sociedad que, con todas sus imperfecciones, ha sido cristiana. El malminorismo, contrapeso necesario de una revolución que en el fondo es anticristiana, ha fracasado siempre, desde su mismo nacimiento.

En cambio, la historia de la Iglesia y de los pueblos cristianos está llena de hermosos ejemplos en los que el optimismo -o mejor, la esperanza cristiana-, nos enseña que es posible, con la ayuda de Dios, construir verdaderas sociedades cristianas. La política cristiana no ha fracasado en la medida en que todavía hoy seguimos viviendo de las rentas de la vieja cristiandad occidental.

Conclusiones


Es alentador comprobar que, gracias a Dios, los errores filosóficos o teológicos, cuando se concretan en movimientos y personas, siguen adelante en medio de felices incongruencias, acuciados por la realidad de las cosas. Raras veces llegan a desarrollar las últimas consecuencias de sus principios. Por eso el resultado de una acción política, aunque parta de unos principios erróneos, es incierto y sorprendente. “Dios creó un mundo imperfecto, en estado de vía”. (Cat. 310) y ni siquiera el acceso al gobierno político de personas santas podría eliminar todas las imperfecciones de este mundo.

Una vez reconocida esta tremenda limitación de la realidad política, nuestra responsabilidad de laicos católicos no puede ser la resignación ante un mundo imperfecto, sino la lucha y la aventura por procurar el acercamiento a ese ideal de perfección que propone también a un nivel social el Evangelio. Aquí radica el verdadero y sano pluralismo que debe existir entre los católicos, porque sin reconocer cierto “derecho a la equivocación”será imposible rectificar y mejorar.

La Doctrina de la Iglesia está pidiendo a los laicos católicos una participación activa en la vida política, solos o acompañados. Todo llamamiento a la unidad entre los católicos no puede exigir mas que una unión en los principios pre-políticos, es decir, en torno a una misma idea de bien común. Y esa acción política católica es responsabilidad exclusiva de los laicos, no de la Institución jerárquica. Laicos solos, o laicos agrupados. Pero laicos.

En cuanto a los conceptos de mal menor y voto útil, estas son mis conclusiones:

- El mal menor como doctrina moral es siempre válido si nuestra responsabilidad es exclusivamente la elección.

- El mal menor como táctica política nace en la Europa postrevolucionaria en un contexto de debilidad de las opciones políticas cristianas.

- La táctica del mal menor es pesimista e ineficaz.

- La táctica política del voto útil es puro maquiavelismo político y aunque aparentemente contradice la táctica del mal menor es en realidad una vuelta de tuerca en una misma concepción que esteriliza la acción política de los laicos católicos.

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F. Javier Garisoain Otero

Fuente: Revista Arbil