U.I.O.G.D.

UT IN OMNIBUS GLORIFICETUR DEUS (Santa Regla 57, 9)

Que Dios sea glorificado en todas las cosas



O LA VERDAD ES ENTERA O NO ES VERDAD

Páginas

lunes, 4 de octubre de 2010

CURSO SUPERIOR DE RELIGIÓN Dogma - Moral - Culto - Apologética

CURSO SUPERIOR DE RELIGIÓN

P. J.RAFAEL FARIA

PARTE I — DE LA RELIGIÓN

_______________________________________

Lección 2º

CAPÍTULO II — NECESIDAD DE LA RELIGIÓN

5. En qué se basa esta necesidad

La Religión es indispensable, de parte de Dios, y de parte del hombre.

De parte de Dios es necesaria, no porque Dios necesite de nuestros homenajes; sino porque no puede dejar de ser el Ser Supremo, nuestro Creador y nuestro último fin; ni dispensarnos de los deberes que estos títulos nos imponen para con El.
De parte del hombre es necesaria, por razón de los múltiples deberes que debe cumplir para con Dios. En efecto:

1º Si consideramos a Dios en sí mismo, le debemos:

a) Como a Ser Supremo, el homenaje de nuestra adoración, es decir, el reconocimiento de su infinita grandeza.
b) Como a bondad, belleza y amor infinitos, el homenaje de nuestro amor.

2º Si consideramos a Dios respecto a nosotros,

a) Como a Creador, le debemos la perfecta sumisión de nuestro entendimiento a sus enseñanzas, y de nuestra voluntad a sus mandatos.
b) Como a nuestro último fin, le debemos nuestro servicio, o sea el dirigir a El todos nuestros actos.

Hay aún otros tres motivos que nos obligan a practicar la Religión.
Pues si miramos al pasado, le debemos a Dios: a) gratitud por todos los bienes que nos ha concedido; y b) reparación por haberlo ofendido tantas veces con nuestros pecados. Y si miramos al futuro, c) le debemos pedir las gracias que necesitamos para salvarnos.

Sacamos como conclusión de todo lo expuesto, que la necesidad de la Religión descansa en múltiples y poderosos motivos, que nos es imposible desconocer. Y, en consecuencia, que la irreligión y la indiferencia religiosa no tienen justificación ni excusa.

CAPÍTULO III — RELIGIÓN NATURAL Y RELIGIÓN REVELADA

6. Noción de ellas

Conocemos a Dios de dos modos: por la razón y por la revelación.

a) La razón es la luz natural que Dios ha dado a nuestro entendimiento para conocer las cosas.

Así por la razón conocemos lo que es sumar, o lo que es gramática, etc. También por la razón conocemos varias verdades religiosas, p. e. que hay un Dios, que tenemos alma, y que existe otra vida después de la muerte.

b) La Revelación es la manifestación hecha por Dios a los hombres de algunas verdades de orden religioso; p. e. que Jesucristo es el Hijo de Dios hecho hombre, y que murió para salvarnos.

El conjunto de verdades religiosas que el hombre puede conocer por la simple luz de la razón, se llama Religión NATURAL.
El conjunto de verdades que Dios ha manifestado al hombre por conducto de la Revelación, se llama Religión REVELADA. Como lo veremos luego, la Religión Revelada es la Religión Católica.

7. No basta la Religión natural

No basta para salvarnos la Religión natural; a saber, no basta con aceptar las verdades religiosas que nos puede enseñar la luz de la razón; mas es necesario que aceptemos la Religión revelada.

La razón es que no podemos ni conocer, ni amar, ni servir a Dios como El quiere y manda, sino aceptando las verdades, preceptos y medios de santificación que El se ha dignado manifestarnos.

El es nuestro dueño y Señor, y nos ha creado para su servicio. En consecuencia estamos obligados a honrarlo y servirlo en la forma que se digne determinarnos.

8. Deberes que nos impone la Religión revelada

La Religión revelada nos impone, en especial, tres deberes:

El 1º es aceptar las verdades que Dios nos ha manifestado.
El 2º es cumplir los mandamientos que nos ha impuesto.
El 3º es acudir a los medios de santificación con que El mismo ha querido ayudar nuestra debilidad.

Dios, en efecto, no ha querido dejar al hombre abandonado al error, al vicio y a su propia debilidad; sino que:

a) Para librarlo del error, El mismo le ha revelado las verdades que debe conocer y creer.
b) Para librarlo del vicio, El mismo le ha determinado las obras que debe practicar, y las que debe evitar.
c) Para ayudar su debilidad, le ofrece su gracia por conducto de los sacramentos, la oración, etc., obligándolo a recurrir a estos medios.

Como conclusión debemos deducir el que no podemos conocer, amar y servir a Dios, ni salvar nuestra alma, sino aceptando y practicando la Religión revelada íntegramente, o sea en su Dogma, Moral y Culto.

Así Cristo no dijo solamente: “El que no creyera se condenará” (fe), sino también: “Si quieres alcanzar la vida, guarda los mandamientos”; y “Si uno no nace de agua y Espíritu Santo no puede ver el reino de Dios”, “Si no comiéreis mi carne no tendréis vida en vosotros” (sacramentos).

Están, pues, en grave error quienes dicen. “Yo soy honrado: yo no robo ni mato. Con eso tengo para salvarme”. Esto les bastará para evitar la cárcel y la deshonra humana. Pero no podrán salvarse si no cumplen las condiciones que Dios les ha impuesto.

PARTE II — LA REVELACIÓN O RELIGIÓN REVELADA