U.I.O.G.D.

UT IN OMNIBUS GLORIFICETUR DEUS (Santa Regla 57, 9)

Que Dios sea glorificado en todas las cosas



O LA VERDAD ES ENTERA O NO ES VERDAD

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jueves, 18 de noviembre de 2010

CURSO SUPERIOR DE RELIGIÓN Dogma - Moral - Culto - Apologética

CURSO SUPERIOR DE RELIGIÓN

P. J.RAFAEL FARIA

Parte II

De la Religión revelada, o Revelación
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Lección 5ª

CAPÍTULO III — EXISTENCIA DE LA REVELACIÓN

16. Art. 1º REALIDAD DE LA REVELACIÓN


En realidad existe la revelación. Dios ha manifestado a los hombres muchas verdades de orden religioso y moral, en el Antiguo Testamento por medio de los patriarcas y sagrados escritores; y en el Nuevo, por medio de Jesucristo y los Apóstoles.

La Revelación se divide en primitiva, mosaica y cristiana.

a) La primitiva es la hecha por Dios a nuestros primeros padres y a los antiguos patriarcas hasta Moisés.
b) La mosaica es la hecha a Moisés y a otros escritores posteriores a él hasta Jesucristo.
c) La cristiana es la hecha por medio de Cristo y los Apóstoles.

La revelación primitiva, la mosaica y la cristiana, forman en realidad una misma religión, desarrollada y perfeccionada sucesivamente, en la cual “siempre se ha reconocido por autor al mismo Dios, y al mismo Jesucristo por salvador”. (Bossuet).

La revelación cristiana en el dogma, y en la moral y en el culto es más perfecta que la primitiva y la mosaica, y un grandioso complemento de éstas.

a) En el dogma encontramos en el cristianismo reveladas con toda claridad verdades que en la religión antigua sólo fueron anunciadas en forma más o menos velada y misteriosa. Tal, los misterios de la Santísima Trinidad, Encarnación y Redención.
b) En la moral Cristo le devolvió al decálogo su primitiva perfección. Así volvió establecer la unidad e indisolubilidad del matrimonio, puntos que en la antigua alianza habían sufrido derogación y menoscabo. Igualmente lo perfeccionó en cuanto indicó el amor de Dios como motivo de todas nuestras obras; y en cuanto adicionó los mandamientos con los elevados consejos evangélicos.
c) En el culto las ceremonias de la antigua ley no eran sino una sombra y figura de los sacramentos y ceremonias de la nueva, muy especialmente del Santo Sacrificio de la Misa, centro de toda la religión.

17. Art. 2º PRUEBAS DE LA REVELACIÓN

En la revelación podemos distinguir un doble elemento: el elemento humano y el elemento divino. Y cada uno de ellos se prueba de diferente manera.

1º El elemento humano consiste en el hecho histórico de la revelación; a saber, que en realidad existieron algunos hombres que enseñaron doctrinas o escribieron libros que decían ser revelados por Dios. P. e. que en realidad existió San Pablo, y escribió las epístolas que se le atribuyen.

El hecho histórico de la Revelación se prueba como cualquier otro hecho histórico.

A saber, por medio de los testigos que lo presenciamos, de los monumentos que lo recuerdan, de las afirmaciones de los escritores contemporáneos, por el estudio de las doctrinas expuestas, del lenguaje, de los datos históricos y geográficos, etc. del libro que se dice revelado, etc.

2º El carácter divino de la Revelación consiste en que en verdad fue Dios quien reveló; p. e., que las epístolas de San Pablo son en verdad reveladas por Dios. Este carácter divino se prueba por los motivos de credibilidad.

18. Motivos de credibilidad

Llámanse motivos de credibilidad los argumentos que prueban el origen divino de la Revelación. Son principalmente dos: el milagro y la profecía. Se llaman motivos de credibilidad, porque hacen creíble o aceptable que la Revelación en verdad venga de Dios.

En efecto, siendo el milagro y la profecía obras exclusivas de Dios, cuando existen en favor de una doctrina, prueban con evidencia que ella viene de Dios. De otra suerte Dios mismo nos indujera al error.

19. Art. 3º DEBERES PARA CON LA RELIGIÓN REVELADA

Las obligaciones fundamentales que tenemos respecto a la Religión revelada son dos: averiguar cuál es y profesarla una vez conocida.

1º Estamos obligados a averiguar cuál es; porque siendo incapaces de conocer por nosotros mismos en forma satisfactoria las verdades religiosas necesarias para salvarnos, no podemos despreciar los medios que Dios nos da para alcanzar este conocimiento.

En consecuencia, quien duda cuál es la religión revelada, está obligado a averiguarlo. Esta obligación no cobija a los católicos, quienes tienen la certeza absoluta de que están en la verdadera Religión, por los evidentes motivos de credibilidad que la comprueban.

2º Estamos obligados a profesar la Religión revelada, una vez conocida; pues lo contrario sería desatender la voluntad de Dios, quien por ella nos manifiesta lo que debemos creer.

Además, es evidente que Dios no puede ser honrado con el error, sino con la verdad; y sólo la Religión revelada puede ser verdadera.

Quienes están de buena fe en una religión falsa, honran a Dios en ella a causa de su buena fe. Pero al oír decir que la Religión Católica es la verdadera, están en obligación de averiguar si es así; y de abrazarla, una vez convencidos de ello.
Entramos en seguida a comprobar que la verdadera religión revelada es la Religión Cristiana.

PARTE III – LA RELIGIÓN CRISTIANA

Lección 6ª

CAPÍTULO I

LA RELIGIÓN CRISTIANA ES LA ÚNICA REVELADA