U.I.O.G.D.

UT IN OMNIBUS GLORIFICETUR DEUS (Santa Regla 57, 9)

Que Dios sea glorificado en todas las cosas



O LA VERDAD ES ENTERA O NO ES VERDAD

Páginas

lunes, 3 de enero de 2011

CURSO SUPERIOR DE RELIGIÓN Dogma - Moral - Culto - Apologética -- Lección 7



Lección 7ª

26. Milagros en favor de la Religión Cristiana

Dios fa efectuado numerosos milagros a favor de la Religión Cristiana, para probar que es revelada por Él. Bástenos citar aquí los milagros obrados por Cristo.

Jesucristo obró numerosos milagros:

a) Ya en la naturaleza, p. e., convirtiendo el agua en vino, multiplicando los panes, etc. (Juan, II; Mat. 14, 17).

b) Ya sobre la misma vida, devolviendo la vista a los ciegos, la salud a los leprosos y demás enfermos, y la vida a los muertos. (Juan, 9, 1; Mat, 11, 5).

2º Y estos milagros los obró en conformidad de su divinidad y de la divinidad de su doctrina. En alguna ocasión querían apedrearlo los judíos porque se decía Dios e hijo de Dios. Cristo les replicó: “Si no hago las obras de mi padre no me creáis. Pero si las hago, y no queréis dar crédito a mis palabras, dádselo a mis obras”. (Joan 10, 37).

27. Profecías a favor de la Religión Cristiana

Dios ha hecho numerosas profecías para demostrar el carácter divino de Cristo y de su doctrina. Citemos algunas.

a) Sobre el tiempo en que aparecería el Mesías, Jacob, profetizó que aparecería cuando fuera destronada la casa de Judá; y Daniel anunció que desde el edicto para reedificar a Jerusalén hasta el Mesías transcurrirían setenta semanas de años. (Gen. 49, 10 —Daniel 9, 24).

b) Sobre el lugar y circunstancias de su nacimiento. Miqueas predijo que nacería en Belén y de la casa de David; e Isaías, que nacería de una virgen. (Miq. 5, 2 —Isaías, 7, 14).

c) Isaías predijo con tanta propiedad todas las circunstancias de su pasión y muerte, que sus capítulos 50 a 53 han podido llamarse el evangelio de Isaías.

El mismo Jesucristo hizo numerosas profecías sobre su pasión y muerte, la destrucción de Jerusalén, la propagación de su Iglesia, por todo el mundo, y su propia resurrección. (Mt. 20, 18 — Luc. 19, 42) — Véase el Nº 158.

Todas estas profecías prueban que la Religión fundada por Cristo es la revelada por Dios y la única verdadera.

Nota.—Lo relativo a los milagros de Cristo y las profecías que lo acreditan como verdadero Dios, lo estudiaremos más ampliamente cuando entremos a probar la divinidad de Cristo (Ns. 157 y s.).

28. C) PERFECCIÓN DE LA DOCTRINA CRISTIANA

La doctrina religiosa y moral del cristianismo es mucho más perfecta y excelente que la de los más eminentes filósofos de la antigüedad, a pesar de que fue enseñada por hombres de muy poca cultura. Lo que prueba que fue revelada por Dios.

Esta perfección y excelencia de la doctrina cristiana se pone de manifiesto en su Dogma, en su Moral, y en su Culto.

a) En su Dogma, porque no hay en él ningún error, ninguna contradicción, sino verdades que ilustran grandemente nuestro entendimiento.

b) En su Moral, que es purísima y opuesta a todo vicio; que dignifica al hombre, y lo impulsa al cumplimiento de todos sus deberes.

c) En su Culto, a saber, en sus sacramentos, que nos brindan la ayuda eficaz de la gracia; y en su liturgia, majestuosa, santa y eficaz para mover nuestros sentimientos religiosos.

29. Art. 3º CONCLUSIÓN: LA RELIGIÓN CRISTIANA ES LA ÚNICA
REVELADA

De lo expuesto se deduce que el carácter divino de la Religión cristiana está plenamente comprobado por las profecías y milagros y por la perfección de su doctrina; y que, en consecuencia, es la única religión verdadera que todos estamos obligados a profesar.

Esta obligación de abrazar la Religión cristiana nos la impone claramente su Divino Fundador: “El que creyere y fuere bautizado, se salvará; el que no creyere se condenará.” (Mc. 16, 16).

Únicamente la Iglesia Católica tiene la verdadera fe que enseñó Jesucristo, porque sólo ella la recibió de Cristo y de los Apóstoles, y la ha conservado sin alteración hasta nuestros días.

Esto lo probaremos en el tratado de la Iglesia.

LECCIÓN 8ª

CAPÍTULO II —DEL CRISTIANO

Condiciones para serlo. Su dignidad y fin. La señal del cristiano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario