U.I.O.G.D.

UT IN OMNIBUS GLORIFICETUR DEUS (Santa Regla 57, 9)

Que Dios sea glorificado en todas las cosas



O LA VERDAD ES ENTERA O NO ES VERDAD

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jueves, 20 de enero de 2011

CURSO SUPERIOR DE RELIGIÓN Dogma - Moral - Culto - Apologética -- Lección 8ª



LECCIÓN 8ª

CAPÍTULO II —DEL CRISTIANO
Condiciones para serlo. Su dignidad y fin. La señal del cristiano.

30. Condiciones para serlo

Llámase cristiano el bautizado que cree y profesa la fe de Cristo, y obedece a los legítimos pastores de la Iglesia, a saber, el Papa y los Obispos.

Para ser cristiano se requieren, pues, tres condiciones: a) Ser bautizado; b) creer y profesar todas las verdades de la fe; y c) obedecer a los legítimos pastores.

Además, para ser buen cristiano, el bautizado necesita observar los mandamientos. De otro modo será cristiano por la fe y la obediencia al Papa; pero mal cristiano, porque desobedece a Cristo.

Nos enseña el catecismo que somos cristianos por la gracia de Dios. Porque el ser cristiano es un don que Dios nos concede gratuitamente, sin que tengamos derecho a ello. Además, en realidad no llegamos a ser cristianos sino mediante la gracia santificante, que nos infunde el bautismo.

31. Dignidad y fin del cristiano

El cristiano se diferencia de los demás hombres en la vida sobrenatural de la gracia, que Dios le comunica en el bautismo.

En el hombre hay dos vidas: a) la corporal, que le es común con los animales; y b) la espiritual, por la cual piensa y quiere; la que lo diferencia de los brutos, c) El cristiano tiene además la vida sobrenatural de la gracia, que lo hace hijo de Dios, le infunde las virtudes de fe, esperanza y caridad, y le da derecho a la eterna posesión de Dios en el cielo.

Debemos estimar en mucho la dignidad de ser cristianos:

a) Porque la fe y la esperanza son una luz y un consuelo muy grandes en las dudas y angustias de la vida, b) Porque la caridad y la gracia nos unen íntimamente a El, y nos dan derecho a la herencia de la gloria.

Nos dice el catecismo que "el hombre fue criado para conocer, amar y servir a Dios en esta vida, y después verle y gozarlo en la otra". De modo que el último fin del hombre es la visión y posesión de Dios en la gloria (V. N° 132).

32. La señal del cristiano

La señal del cristiano es la santa cruz, imagen de Cristo crucificado que en ella nos redimió.

La Cruz nos recuerda los principales misterios de la fe: la Santísima Trinidad porque al hacerla nombramos a las tres divinas Personas; la Redención, porque es símbolo de aquella cruz en que murió nuestro Redentor; y la Encarnación, porque Cristo no hubiera podido morir sin haber primero encarnado.

Debemos usar la señal de la Cruz, a) al levantamos y al comenzar las principales obras del día, para consagrarle el día que recibimos de El y sus principales ocupaciones, b) En los momentos de tentación, necesidad y peligro, para recabar por su medio la ayuda divina.

Debemos hacerla a) con fe, renovando la creencia en los misterios que nos recuerda; b) con firme confianza en los méritos que Cristo nos alcanzó por ella; c) con amor y agradecimiento hacia nuestro Redentor.

CAPITULO III

IMPORTANCIA DEL ESTUDIO DE LA RELIGION

33. La más importante de las ciencias

El estudio de la Religión es el más importante, porque no hay entre las ciencias ninguna más digna, útil ni necesaria.

Es la ciencia más digna, porque estudia cuanto hay más digno de aprecio: Dios, Jesucristo, la Iglesia, nuestra alma, etc.

La más necesaria, porque el hombre puede salvarse sin el conocimiento de las ciencias profanas, pero no sin el de la Religión.

La más útil a) porque preserva al entendimiento del error, y da una solución satisfactoria a los grandes problemas que lo inquietan: su origen, su último fin, la existencia de otra vida, etc.

b) Porque ofrece a nuestra voluntad una norma fija para distinguir el bien del mal, y una ayuda eficaz en el bien obrar.

a)      Porque brinda paz y consuelo a nuestro corazón.

34. La ignorancia religiosa

La ignorancia religiosa es un grave mal. En efecto,
1º Es causa de que la inteligencia caiga en el error y la voluntad en el vicio; y priva al hombre de muchas energías para el bien obrar y de muchos consuelos en el dolor.

Degrada a la sociedad. "Por cuanto no hay conocimiento de Dios en la tierra, la maldición y la blasfemia, la mentira y el homicidio, el robo y el adulterio lo han inundado rodo". (Oseas, 4, 2).

3º En fin muchos se condenan a causa de ella.

S. S. Benedicto XIV, uno de los Pontífices más ilustres, afirma: "Sostenemos que gran parte de los que se condenan sufren esta pena sin fin por la ignorancia de los misterios de la fe, que debían creer".

Las causas de la ignorancia religiosa son: la falta de estudio, o estudio completamente superficial de la Religión; o el que sólo se la conoce por libros que la combaten, desfiguran o ridiculizan.

Avergüenza el ver la profunda ignorancia religiosa en que están personas por otra parte muy versadas en otro género de ciencias.

Este conocimiento de la Religión es indispensable para esclarecer muchas dudas, rechazar muchas necedades, y refutar las no pocas objeciones que hoy pululan en materia religiosa. Qué nube de prejuicios, errores y exageraciones cae por tierra cuando se estudia con seriedad la Religión.

35.   La Religión y la vida cristiana

Nada más satisfactorio para el cristiano que el conocimiento de la Religión, llamada a ser la directora de su conducta.

Nada más útil para la vida cristiana, que por regla general guarda proporción con la instrucción religiosa.

Y la razón es muy sencilla: nadie desea ni busca lo que no ama; ni ama lo que no conoce. Si no conocemos a Dios, no lo amaremos, ni nos interesamos por lo que a El se refiere.

No en vano afirma el divino Maestro: "Esta es la vida eterna, que te conozcan a tí, Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo". (Juan, 17, 3).

LECCIÓN  

PARTE IV - FUENTES DE LA REVELACIÓN

LA SAGRADA ESCRITURA Y LA TRADICIÓN