U.I.O.G.D.

UT IN OMNIBUS GLORIFICETUR DEUS (Santa Regla 57, 9)

Que Dios sea glorificado en todas las cosas



O LA VERDAD ES ENTERA O NO ES VERDAD

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lunes, 4 de abril de 2011

Respuestas a las objeciones contra la posición católica sedevacantista 9ª y 10ª Objeción

S.S. Liberio 
(Papa 352-366)


9ª objeción: El Papa Liberio cedió ante los herejes arrianos y excomulgó a San Atanasio, sin embargo, él continuó siendo el Papa…


Respuesta: No es cierto que el Papa Liberio cedió ante los arrianos, ni que haya firmado cualquier fórmula arriana, ni que tampoco excomulgó a San Atanasio. El Papa Liberio fue un defensor firme de la verdad durante la crisis arriana, pero al regresar después de su destierro hizo pensar a algunos la idea que él había transigido la fe, cuando, de hecho, no lo había hecho. Citemos al Papa Pío IX.

Papa Pío IX, Quartus supra, # 16, 6 de enero de 1873, sobre las falsas acusaciones:
“Y previamente los arrianos acusaron falsamente a Liberio, Nuestro predecesor, al emperador Constantino, porque Liberio se negó a condenar a San Atanasio, obispo de Alejandría, y se negó a apoyarlos en su herejía[i].

Papa Benedicto XV, Principi apostolorum Petro, # 3, 5 de octubre de 1920:
“En efecto, para no ser encontrados infieles en su misión, algunos fueron sin miedo al exilio, como por ejemplo Liberio, Silverio y Martino”[ii].

Según el Papa Pío IX y el Papa Benedicto XV, el Papa Liberio no vaciló de ningún modo durante la crisis arriana, y fue acusado falsamente por los enemigos de la Iglesia por haberse mantenido firme. También el Papa San Anastasio I es testigo de esto.

Papa San Anastasio I, epístola Dat mihi plurimum, cerca de 400 d.C.:
“Puesto que por este tiempo en que Constancio, de divina memoria, obtenía victorioso el orbe, no pudo esparcir sus manchas por subrepción alguna la herética facción arriana, disposición, según creemos, de la providencia de nuestro Dios, a fin de que aquella santa e inmaculada fe no se contaminara con algún vicio de blasfemia de hombres maldicientes (…) Por esta fe sufrieron de buena gana el destierro los que entonces se mostraron como santos obispos, esto es, Dionisio de ahí, siervo de Dios, dispuesto por las divinas enseñanzas y, tal vez siguiendo su ejemplo, LIBERIO, obispo de Roma, de santa memoria, Eusebio de Verceli e Hilario de las Galias, por no citar a muchos otros que hubieran preferido ser clavados en la cruz, antes que blasfemar de Cristo Dios, a lo que quería forzarlos la herejía arriana, o sea llamar al Hijo de Dios, al Cristo Dios, una criatura del Señor”[iii].

No fue el Papa Liberio, sino el pseudo-obispo Ischyras, quien, antes de usurpar la sede de Alejandría, expulsó a San Atanasio de su sede.

Papa Pío VI, Charitas, # 14, 13 de abril de 1791:
“Tal vez en el reconocimiento de estas acciones, el obispo de Lidda, Jean Joseph Gobel, fue elegido arzobispo de París, mientras que aún vivía el arzobispo. Él está siguiendo el ejemplo de Ischyras, quien fue proclamado obispo de Alejandría en el Concilio de Tiro como pago por su obra pecaminosa en acusar a San Atanasio y expulsarlo de su sede[iv].

10ª objeción: El Papa Pío XII declaró en Vacantis apostolicae sedis que un cardenal, no importando bajo qué excomunión esté sometido, puede ser elegido.


S. S Pío XII 
(Papa 1939-1958)

Papa Pío XII, Vacantis apostolicae sedis, 8 de diciembre de 1945: “34. Ninguno de los cardenales puede en cualquier forma o por cualquier pretexto de excomunión, expulsión o prohibición alguna, o de cualquier otro impedimento eclesiástico, ser excluido de la elección activa y pasiva del Supremo Pontificado. Nos presentamos la suspensión de tales censuras únicamente por el propósito de dicha elección; en otras ocasiones deben permanecer en vigor (AAS 38 [1946], p. 76)”.

RESPUESTA: Como ya hemos demostrado, es un dogma que 1) los herejes no son miembros de la Iglesia y, 2) que un Papa es la cabeza de la Iglesia. Es un hecho dogmático, por lo tanto, que un hereje no puede ser la cabeza de la Iglesia, ya que no es miembro de ella.

¿Entonces, qué quiere autorizar el Papa Pío XII en Vacantis apostolicae sedis? En primer lugar, hay que entender que la excomunión puede ser efectuada por muchas causas. Históricamente, las excomuniones se distinguían por los términos mayor y menor. Excomuniones mayores se incurrían por herejía y cisma (pecados contra la fe) y ciertos otros pecados mortales. Los que recibían excomunión mayor por herejía no eran miembros de la Iglesia (como ya lo acabamos de demostrar en detalle). Sin embargo, la excomunión menor no eliminaba a uno de la Iglesia, sino que prohibía la participación en la vida sacramental de la Iglesia. El Papa Benedicto XIV señaló la distinción.

Papa Benedicto XIV, Ex quo primum, # 23, 1 de marzo de 1756:
Además, herejes y cismáticos están sometidos a la censura de la excomunión mayor por la ley del Can. de Ligu. 23, cuest. 5, y del Can. Nulli, 5, dist. 19[v].

En la excomunión menor, por el contrario, se incurría por causas tales como el violar un secreto del Santo Oficio, por falsificar las reliquias (c. 2326), por violar un claustro (c. 2342), etc. Todas estas son penas eclesiásticas o de la Iglesia. Estas acciones, aunque gravemente pecaminosas, no separan a las personas de la Iglesia. Y aunque ya no se utilizan los términos de excomunión mayor y menor, aun así subsiste el hecho que la persona que incurre en una excomunión (por algo que no sea herejía) no es separada de la Iglesia, y sí incurre en excomunión por herejía sí es separada de la Iglesia.

Por lo tanto, un cardenal que recibe una excomunión por herejía ya no es un cardenal, porque los herejes están fuera de la Iglesia católica (de fide, Papa Eugenio IV). Pero un cardenal que recibe una excomunión por otra cosa aún sigue siendo un cardenal, si bien en un estado de grave pecado.

Entonces cuando el Papa Pío XII dice que todos los cardenales, cualquier sea el impedimento eclesiástico que estén sometidos, pueden votar y ser elegidos en un cónclave papal, esto presupone que son cardenales que han recibido excomunión que no sea por herejía, ya que un cardenal que ha recibido excomunión por herejía ya no es un cardenal en absoluto. El punto clave que se debe entender es que la herejía no es meramente un impedimento eclesiástico – por lo tanto, no es de lo que está hablando Pío XII – sino más bien es un impedimento por la ley divina.

Explica el canónigo Maroto: “Los herejes y los cismáticos están privados al Pontificado supremo por la misma ley divina, porque, aunque por ley divina no se les consideran incapaces de participar en ciertos tipos de jurisdicción eclesiástica, no obstante, no cabe duda que deben ser creído que están excluidos en la ocupación del trono de la sede apostólica…”[vi].

Nótese que los herejes no están excluidos del Papado meramente por impedimentos eclesiásticos (ley humana eclesiástica), sino por impedimentos que provienen de la ley divina. La legislación de Pío XII no se aplica a la herejía, porque él hablaba con respecto a los impedimentos eclesiásticos: “… o de cualquier otro impedimento eclesiástico…”. Por lo tanto, su legislación no indica que los herejes puedan ser elegidos y permanecer Papas, por eso leemos que no mencionó expresamente a los herejes. El Papa Pío XII se refería a los cardenales católicos que podrían haber estado bajo excomunión o entredicho.

A fin de probar el punto, supongamos por el bien del argumento de que la legislación del Papa Pío XII sí significaba que un cardenal herético podría ser elegido Papa. Nótese lo que dice Pío XII:

“Nos presentamos la suspensión de tales censuras únicamente por el propósito de dicha elección; en otras ocasiones deben permanecer en vigor”.

Pío XII dice que la excomunión es suspendida solamente en el momento de la elección; en otras ocasiones deben permanecer en vigor. Esto significaría que la excomunión por herejía caería nuevamente en vigor inmediatamente después de la elección y, entonces, el hereje que había sido elegido Papa, ¡perdería su oficio! Por lo tanto, no importando de qué manera se mire, un hereje no podría ser elegido válidamente y a la vez permanecer como Papa.

San Antonino (1459): “En el caso en que el Papa se convirtiera en un hereje, se encontraría, por ese solo hecho y sin ninguna otra sentencia, separado de la Iglesia.  Una cabeza separada de un cuerpo no puede, siempre y cuando se mantenga separado, ser cabeza de la misma entidad de la que fue cortada.  Por lo tanto, un Papa que se separare de la Iglesia por la herejía por ese mismo hecho dejaría de ser la cabeza de la Iglesia. No puede ser un hereje y seguir permaneciendo Papa, porque, desde que está fuera de la Iglesia, no puede poseer las llaves de la Iglesia”. (Summa Theologica, citado en Actes de Vatican I. V. Frond pub.)

Si un hereje (alguien quien niega la fe) pudiera ser la cabeza dentro de la Iglesia, entonces sería falso el dogma de que la Iglesia es una en la fe (es decir, una, santa, católica y apostólica). Con esto último se refuta la supuesta posibilidad de que un hereje pudiera ser elegido Papa válidamente según lo dicho por el Papa Pío XII.



[i]  The Papal Encyclicals, vol. 1 (1740-1878), p. 417.
[ii]  The Papal Encyclicals, vol. 3 (1903-1939), p. 195.
[iii]  Denzinger 93.
[iv]  The Papal Encyclicals, vol. 1 (1740-1878), p. 180.
[v]  The Papal Encyclicals, vol. 1 (1740-1878), p. 84.
[vi]  Institutiones Iuris Canonici, 1921.