U.I.O.G.D.

UT IN OMNIBUS GLORIFICETUR DEUS (Santa Regla 57, 9)

Que Dios sea glorificado en todas las cosas



O LA VERDAD ES ENTERA O NO ES VERDAD

Páginas

martes, 3 de mayo de 2011

CURSO SUPERIOR DE RELIGIÓN Dogma - Moral - Culto - Apologética -- Lección 13 y 14


LECCIÓN 13

CAPITULO II - LA TRADICION

Art. 1º SU NATURALEZA

Llámase Tradición la doctrina revelada por Dios que no está contenida en la Escritura, sino que se ha conservado por enseñanza oral.
La Tradición ha llegado hasta nosotros por la predicación o enseñanza infalible de la Iglesia. Esta se nos presenta bajo diferentes formas, como luego veremos.

Art. 2º VALOR DE LA TRADICION

La Tradición, acompañada de las debidas condiciones, tiene el mismo valor que la Sagrada Escritura, porque también es la palabra de Dios, fielmente transmitida hasta nosotros.
Los protestantes le niegan todo valor; pero es un error gravísimo, contradicho a un mismo tiempo por la razón y la Escritura.

48. Pruebas de razón

La Tradición, esto es, la predicación de los Apóstoles es anterior a la Sagrada Escritura, y durante muchos años fue la única regla de fe.

En efecto, la predicación de los Apóstoles comenzó el mismo año de la muerte de Cristo (año 33). En cambio los libros de la Sagrada Escritura no fueron escritos sino desde el año 50 al 100; y sobre todo no fueron conocidos por la Iglesia universal, sino en el curso de los primeros siglos, porque al principio sólo fueron conocidos por las Iglesias particulares a que iban destinados.
Luego, una de dos: o durante estos primeros años y siglos no había en la Iglesia fuente ninguna de fe, lo que es inadmisible, pues equivale a decir que no hubo fe en ellos o hay que admitir una fuente de fe distinta de la Escritura, a saber la Tradición o enseñanza de los Apóstoles y sus sucesores.

2ª No se puede saber con certeza qué libros contengan en realidad la doctrina de Cristo, ni cuál sea su verdadero sentido, sino por la enseñanza de la Iglesia. Luego esta enseñanza es norma o regla importantísima de nuestra fe (V. Nº 45, 1º).

3ª Si la norma de fe fuera sólo la Escritura, y no la enseñanza de la Iglesia, sólo pudieran salvarse los que leen la Escritura; conclusión inadmisible.

En efecto, hay muchas personas que no saben leer, o no tienen facilidad de procurarse una biblia. Y aquí debemos pensar no sólo en el gran número de personas ignorantes de nuestros días y países; sino sobre todo en la dificultad máxima de conseguir una biblia antes de que se descubriera la imprenta; y en los cristianos convertidos en tierra de misiones, que no tienen biblia en el único idioma que conocen.

49. Pruebas de Escritura

Se prueba que la enseñanza de la Iglesia es fuente de la fe,

Por las palabras de Cristo. Este dijo a los Apóstoles: "Id y predicad el Evangelio a toda criatura", Mc. 16, 15, no "Id y escribid libros"; y "El que a vosotros oye, a mí me oye". Luc. 10, 16, no el que a vosotros lee.
Por la enseñanza de San Pablo, que escribe así a los fieles de Tesalónica: "Manteneos firmes en la fe, v conservad las tradiciones que habéis aprendido, ya por la predicación, ya por mi epístola". 2 Tes. 2, 14. Aquí le da exactamente el mismo valor, como fuente de fe, a su Epístola (Escritura) y a su predicación (Tradición).

Dice también a Timoteo: "Lo que has oído de mí delante de muchos testigos, confiado a otros hombres fíeles, capaces de instruír a los demás". (2ª, 2, 2). Confía, pues, la fe a la enseñanza, ya a la suya propia, ya a la de sus discípulos.
3º San Juan declara que si se escribiera todo lo que Cristo dijo no cabrían los libros en el mundo; lenguaje figurado que da a entender que deja sin escribir muchas cosas acerca de Cristo. (Juan 21, 25). Dice también en su 2ª carta: "Aunque tenía muchas cosas que escribiros, no he querido hacerlo por medio de tinta y papel, porque espero veros y hablaros de viva voz". (II Joan., 12).

Tanto la razón como la Escritura enseñan, pues, el valor de la Tradición como fuente de la fe. Y los protestantes deben aceptarla si en verdad respetan la enseñanza de la Escritura.

LECCION 14

50.  Art. 3º SUS FUENTES

La Tradición se halla contenida principalmente: lº en los Símbolos de la fe; 2º en las declaraciones dogmáticas de los Papas y Concilios; 3º en los escritos de los padres y doctores de la Iglesia; 4° en las palabras y ritos de la sagrada liturgia.

51.  Símbolos. Declaraciones dogmáticas. Ritos litúrgicos

Símbolos de la fe son ciertas fórmulas que compendian las principales verdades de ella. Los principales son:
a)  El símbolo de los Apóstoles, que remonta a la edad apostólica. Es el Credo que recitamos diariamente.
b)  El Símbolo de Nicea, compuesto por el Concilio de este nombre (año 325), para proclamar solemnemente la divinidad de Cristo contra el hereje Arrio. Es el Credo que se canta en la Misa.

Arrio afirmaba que Cristo era semejante, pero no igual al Padre. El Concilio lo condenó y definió que Cristo era "consubstancial al Padre", esto es, de igual substancia o naturaleza.
El Concilio de Constantinopla le agregó una declaración explícita de la divinidad del Espíritu Santo, "que junto con el Padre y el Hijo debe ser adorado"; condenando al hereje Macedonio, que la negaba.

c)   El símbolo de San Atanasio, más extenso, contiene una amplia declaración de los misterios de la Santísima Trinidad y la Encarnación.
Este símbolo se reza algunos domingos en el Oficio Divino.
A los Símbolos deben agregarse las Profesiones de Fe, que son también fórmulas en que se confiesan los dogmas y se condenan los errores contrarios. La principal es la ordenada por el Concilio de Trento.

2º Las declaraciones dogmáticas de los Papas y los Concilios tienen lugar cuando juzgan necesario u oportuno condenar algún error, o definir en forma explícita alguna verdad.
V. gr. cuando el Concilio de Trento condenó los errores del Protestantismo, o Pío IX definió el dogma de la Inmaculada Concepción.

3º La Tradición se halla también contenida en los ritos de la liturgia, que muchas veces son una confesión implícita de la fe.
Así el rito de difuntos es una confesión del dogma del Purgatorio, pues ni los bienaventurados necesitan ayuda, ni los condenados pueden recibirla. La santa Misa es una confesión del dogma de la Redención, etc.

52. Padres y doctores de la Iglesia. Escritores eclesiásticos

Padres de la Iglesia son los escritores de la antigüedad cristiana que se distinguieron por la pureza de su fe y por su santidad. Llámanse Padres apostólicos a los que conocieron a los Apóstoles, como San Ignacio Romano, San Policarpo, San Clemente Romano, etc.
2º Llámanse doctores de la Iglesia aquellos escritores que además de distinguirse por la pureza de su fe y la santidad, descollaron por su ciencia eminente.

Cuéntanse cuatro grandes doctores en la Iglesia griega: San Atanasio, San Basilio, San Gregorio Nacianceno y San Juan Crisóstomo.
Y cuatro grandes doctores en la Iglesia latina: San Ambrosio, San Jerónimo, San Agustín y San Gregorio Magno.
Se distinguen también entre los doctores: San Bernardo, San Anselmo, San Buenaventura, San Isidoro de Sevilla, San Francisco de Sales, San Juan de la Cruz, San Alfonso de Ligorio y sobre todo Santo Tomás de Aquino.

Santo Tomás de Aquino es, al lado de San Agustín, la mayor lumbrera de la Iglesia. Sobresalió grandemente en la sagrada teología siendo su principal empeño poner de acuerdo la fe con la razón.

Su obra principal es la "Suma teológica". En varios documentos públicos han manifestado los Papas su voluntad de que la doctrina de Santo Tomás oriente la enseñanza católica.
San Agustín fue a la vez, gran teólogo, pensador y filósofo. San Jerónimo es doctor máximo en la interpretación de la Escritura. San Alfonso de Ligorio es el príncipe de la teología moral; y San Juan de la Cruz el doctor de la teología mística.

3º Llámanse escritores eclesiásticos a los autores de la antigüedad que trataron con ilustración las cosas de la fe, pero que no se computan entre los padres o doctores, ya porque su doctrina deja qué desear en algún punto, ya porque no merecieron el honor de los altares. Los principales son: Orígenes, Tertuliano, San Clemente de Alejandría, Taciano y Eusebio.

Sobre la legitimidad y valor de estas diversas fuentes de la Tradición le compete juzgar únicamente a la Iglesia Católica, que es maestra de toda la verdad revelada, "columna y fundamento de la verdad".

SEGUNDO TRATADO PRELIMINAR - DE LA FE

Cuadro sinóptico

1º Naturaleza                        En general
                          de la fe                               en sentido estricto

                     2° La fe es                              En el motivo
                          racional                             en el modo de la          
                                                                     creencia

                     3º Los misterios                    Qué son
                                                                   Superiores a la razón,            
                                                               no contrarios a ella.