U.I.O.G.D.

UT IN OMNIBUS GLORIFICETUR DEUS (Santa Regla 57, 9)

Que Dios sea glorificado en todas las cosas



O LA VERDAD ES ENTERA O NO ES VERDAD

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sábado, 22 de enero de 2011

VIDA, PENSAMIENTO Y OBRA DEL REV.P. JOAQUÍN SÁENZ Y ARRIAGA SJ ( 2 )

Trayectoria y pensamiento del pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga



TRAYECTORIA DE UNA VOCACIÓN

 

La prensa de aquel día destacó la noticia: Por "injurias al papa", excomulga la Mitra a un cura antiprogresista.
En el mismo diario, en la sección editorial, el comentario escueto, certero, advertía: "Este hecho tiene aspectos muy graves a nuestro juicio pues plantea, en primer lugar, el problema de la libertad dentro de la Iglesia. ¿Qué no existe la posibilidad de criticar, censurar, o simplemente disentir, dentro de la Iglesia Católica Romana sin que se tenga que correr el riesgo de ser excomulgado? Hace muy poco tiempo que otro sacerdote jesuita militante, Porfirio Miranda, publicó también un libro que lleva por título Marx y la Biblia, de franca inclinación promarxista. A este trabajo don Miguel Darío Miranda dio el «imprimatur», o sea su aprobación, y esta diferencia de trato puede, desgraciadamente, traer muy malos resultados a la Iglesia en México. Porque todo mundo se preguntará: ¿Por qué a un sacerdote «progresista» que se declara marxista, lo apoya la Mitra, y a otro, tradicionalmente, lo excomulga?" (1)
Miguel Darío, Cardenal Miranda, Arzobispo Primado de México, dio por cerrado este caso y nunca más volvió a ocuparse públicamente de él. Como era su costumbre, no se dignó responder a la opinión pública ni a los fieles de su arquidiócesis que se mostraron escandalizados. Por su alto rango eclesiástico, creíase infalible en sus juicios e inmune a toda crítica:
"En la Sala de Gobierno de la Curia del Arzobispado de México, a los dieciocho días del mes de diciembre de mil novecientos setenta y uno" firmó la suspensión "a divinis" y declaró fuera de la Iglesia al presbítero Joaquín Sáenz Arriaga, doctor en filosofía y en teología, cuya trayectoria sacerdotal resiste cualquier paralelismo humano en la historia contemporánea de la Iglesia en México.

Este decreto infamante, lejos de 'doblegar su naturaleza cercada por la enfermedad, fue para don Joaquín estímulo espiritual; un llamado de la Providencia para dar cumplido testimonio de fe, de su fe inamovible, roquera, como la de los Testigos al recibir el Espíritu Santo; como la de los mártires mexicanos cuando votaron con su propia sangre en el plebiscito de la guerra cristera.
Fue una prueba más en su vocación sacerdotal, a la que se sintió llamado desde sus años infantiles hasta el día postrero de su existencia, que estuvo marcada por un destino superior, por una tendencia natural de superación. Fue un niño bueno, consciente de su carga hereditaria que supo conducir hasta el final como una ofrenda de sí mismo a Dios trino y a la Santísima Virgen de Guadalupe, de la que fue gran devoto.
Honró su estirpe de "cristiano viejo", como eran llamados antaño aquellos cuya ascendencia no tropezaba con infieles. En su árbol genealógico hállanse maduros frutos humanos, como el arzobispo Arciga (2), hermano de su abuela doña Loreto Arciga de Sáenz; familia numerosa y distinguida por su prosapia social, por la despejada inteligencia de sus miembros, por su acendrada religiosidad. De origen español, las generaciones de los Sáenz y los Arriaga —conservadores los primeros, liberales los segundos y ambos amantes de la tradición criolla, representativa de la nacionalidad mexicana— cuentan con docenas de religiosos y sacerdotes, algunos de los cuales fueron consagrados obispos y, desde su alta jerarquía, dejaron perenne constancia de su amor a la Iglesia.
Su padre, don Rafael Sáenz Arciga, nació en 1863 y su madre, doña Magdalena Arriaga Burgos de Sáenz, hizo su aparición en este valle de tránsito pasajero, el 29 de mayo de 1862. Ambos eran originarios de la ciudad de Morelia; aquí se casaron y procrearon numerosa descendencia. Joaquín fue el décimo de sus trece hijos; vio la primera luz el día 12 de octubre de 1899.
El pequeño Joaquín no tuvo dudas con su vocación. Desde muy niño sintió el llamado de Dios en su conciencia. Jugaba con sus hermanos al sacerdocio. Tenía diez años cuando, en un rincón de la vieja casona colonial, construyó su propio altarcito, y frente a él actuaba un remedo piadoso de la santa misa. Imponía su autoridad al corto auditorio integrado por sus hermanos pequeños y algún amiguito. Luis y Pablo, menores que él, hacían de acólitos. Empleaba sus dotes oratorias en improvisados sermones y trataba de impresionar a sus oyentes con acentuadas descripciones del Infierno. Su propia piedad se alimentaba con el rezo diario del santo Rosario y, sin darse cuenta de ello, penetraba día a día en la doctrina cristiana que su madre la enseñaba.
Al finalizar el siglo XIX, Morelia era una ciudad floreciente, a pesar de no tener más industria importante que dos fábricas de hilados y tejidos de algodón. Enclavada en una zona eminentemente agrícola, su corta población —34,000 habitantes— estaba arraigada a la tierra y apegada a costumbres seculares. La antigua Valladolid fue fundada el 18 de mayo de 1541 por el primer virrey de la Nueva España, don Antonio de Mendoza. Las generaciones de criollos que se fueron sucediendo conservaron incólumes las virtudes religiosas y creativas de sus ancestros.
Morelia era la Metrópoli del Arzobispado de Michoacán, que comprendía las diócesis de León, Querétaro y Zamora. Don José Ignacio Arciga era arzobispo. Una veintena de templos, algunos relumbrantes exponentes del arte sacro, acogían la piedad acendrada de los morelianos. Para atender la educación popular, una docena de colegios abrían sus aulas a la enseñanza. Tres bibliotecas: en el Colegio de San Nicolás, con 4 000 volúmenes; la pública del Estado, con 15 000; y la del Seminario, con 32 000 libros de todas las épocas hacían prueba de la preocupación de la Iglesia Católica por llevar cultura al mayor número posible de individuos, sin contar las numerosas y selectas bibliotecas particulares que daban, a Morelia, sobresaliente categoría humanística entre las más afamadas capitales de provincia.
Para cursar estudios superiores sólo existía una preparatoria oficial: el Colegio de San Nicolás de Hidalgo, y dos planteles profesionales: La Escuela de Medicina y la de Jurisprudencia. Por el lado religioso, estaba el Seminario, fundado en el siglo XVIII. Para llenar la ausencia de una escuela de enseñanza preparatoria atendida por el clero, fue fundado, en 1902, el Instituto Científico del Sagrado Corazón de Jesús, "para educar cristianamente a la niñez y a la juventud de las clases principales de la ciudad."
En este colegio había primaria elemental, primaria superior, preparatoria, mercantil, estudios agrícolas e industriales, y normal de profesores; amplia gama de carreras que ofrecían horizontes civiles a los alumnos atendidos por los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
Desde el año de 1900 hasta el de su muerte, que fue el de 1911, gobernó la Arquidiócesis don Atenógenes Silva y Alvarez Tostado. Sucedióle en el cargo don Leopoldo Ruiz y Flores, cuya responsabilidad histórica habría de resultar mayúscula con la desacertada firma de los "arreglos" entre la Iglesia y el Estado en 1929.
Queda indicada la importancia e influencia religiosa en la apacible y señorial Morelia, en la que vivió sus años infantiles Joaquín Sáenz Arriaga. En el Instituto Científico del Sagrado Corazón de Jesús cursó la primaria elemental y superior, obteniendo notas sobresalientes en sus estudios. Destacaba entre sus compañeritos por su despejado talento.
Aún no cumplía diez años de vida y ya comenzaba a coleccionar esas pequeñas hojas mensuales, testimonios de honor se llamaban, que conforman su imagen estudiantil. Al finalizar su primaria —27 de octubre de 1912—, le fue otorgado sendo diploma en reconocimiento a su excelente conducta, puntualidad y aplicación.
Sintiéndose llamado a la religión, el despierto adolescente pensó ser cartujo; le atraía la vida silenciosa y la propia mortificación en su valor de ofrenda espiritual. Monseñor Leopoldo Ruiz y Flores le hizo ver que la Iglesia necesitaba soldados dispuestos a la lucha, y con razones convincentes inclinó su voluntad hacia la Orden de San Ignacio.
A los dieciséis años de edad, consciente de su destino personal e intransferible, dejó su casa paterna. Reveses de fortuna habían obligado a la familia a cambiar de domicilio; ahora habitaban una modesta casa ubicada en la sexta calle de Aldama número 1, en Morelia. Doña Magdalena preparó el reducido bagaje de Joaquín. Acompañado de su hermano mayor, Rafael, viajó al puerto de Veracruz. Se embarcó en el navío Buenos Aires, de matrícula española, en segunda clase. El día 11 de agosto de 1916 zarpó el barco. A bordo se encontraban seis monjas teresianas, a las que se unieron dos más, de Morelia, en la breve escala que hizo el vapor en La Habana, Cuba. Joaquín procuró su amistad, pues ellas le proporcionaban una extensión simbólica de su propio hogar durante el tiempo que duró la travesía. El Buenos Aires atracó en Nueva York al anochecer del día 12. El joven viajero envió desde allí una postal a sus padres. A la mañana siguiente, recargado en la barandilla de la cubierta del navío, Joaquín contempló largamente el perfil de la moderna Babel, semejante a las pinadas de su tierra.
Largos días de mar y cielo, antes de avistar la costa española, patria de sus remotos antepasados.
Desembarcó en el puerto de Barcelona y se dirigió a Loyola, cuna del fundador de la Compañía de Jesús. En aquel afamado seminario, jardín delicioso enclavado entre las escarpadas y verdes montañas santanderinas, ingresó el día 15 de septiembre. No lo doblegó la recia disciplina a que eran sometidos los aspirantes a la milicia ignaciana. Aprendió que nada era suyo; todo pertenecía a la comunidad. Desempeñó trabajos harto penosos para un chico acostumbrado al servicio doméstico, a refinamientos sociales y consideraciones familiares. Las dificultades que llevan consigo el tiempo de probación le fueron compensadas con la solícita atención de sus primeros maestros. En ningún momento aflojó su voluntad de seguir el camino trazado por cuantos le habían dado ejemplo de religiosidad.
Antes que Joaquín entrara al Seminario, ya su hermano Luis, tercero en la familia Sáenz Arriaga, había sido ordenado sacerdote católico. Se educó en el colegio Pío Latino de Roma y obtuvo las orlas del doctorado en Teología. En 1911 alcanzó el sacerdocio. Poseía asombrosa inteligencia y, no obstante su juventud llegó a dominar siete idiomas. Joaquín no le quedaría a la zaga. En el transcurso de su existencia aprendió también diversas lenguas: inglés, francés, italiano, portugués, algo de griego, además, claró está, del latín y el castellano.
Luis, activo apóstol en un medio y en una época harto conflictiva, contrajo tifo en una de tantas asistencias a enfermos menesterosos. La deficiente atención médica —se vivían momentos dramáticos de la Revolución— le abrió las puertas de la eternidad en abril de 1917. Su padre, don Rafael, profundamente afectado con su muerte, no resistió los embates de su debilitado corazón y, el 19 de junio siguiente, bien asistido espiritual y corporalmente, llegó al fin de sus días.
Estas defunciones conocidas en el lejano encierro, más fortalecieron el propósito de Joaquín y, con gran empeño, continuó sus estudios sin perder comunicación con su familia ausente en el añorado terruño.
Al año siguiente es enviado a Granada, ciudad de reminiscencias moriscas y acendrada tradición cultural, a cursar el primero de Juniorado y Literatura.
El 16 de septiembre de 1918 hace sus primeros votos de pobreza, obediencia y castidad, que en la Compañía de Jesús, a diferencia de otras órdenes religiosas, se tienen por perpetuas.
Hasta 1922 permanece en esta ciudad, cuya reconquista por los Reyes Católicos unificó la península ibérica bajo el signo de la cruz.
A la sombra de los naranjos olorosos a azahar, cerca del testimonio islámico más artístico de España: la Alhambra; en medio de la luz y la blancura de aquel lugar protegido por la Sierra Nevada, el joven seminarista termina el Juniorado. Estudia Literatura y Humanidades en 1919. En 1920 cursa el segundo grado de ambas materias. Se inicia en Filosofía al año siguiente y, en 1923, termina el segundo grado de Retórica.
No todo el tiempo permanece encerrado en Granada. Con otros seminaristas visita lugares de interés histórico y religioso, como la Basílica del Pilar de Zaragoza, desde donde envía una cariñosa postal a su madre, que radicaba ya en la ciudad de México.
Para el año lectivo de 1923 se traslada a Sarriá, provincia de Barcelona, e ingresa al palaciego Colegio de San Ignacio. Cursa el segundo grado de Filosofía y, al año siguiente, presenta magnífico examen del tercer grado.
El clima y el ambiente difieren de la cálida tierra andaluza. El carácter adusto y franco de los catalanes se asemeja a su país, escarpado y frío.
La preparación jesuítica es intensa y variada. Los futuros sacerdotes no permanecen años y más años en un solo lugar; los trasladan de un lado a otro para que, con el trato de distintas personas y las enseñanzas de maestros preparados, adquieran mayor soltura y seguridad personal, a la vez que amplían y maduran sus conocimientos. En su última carta enviada a su madre desde Barcelona, en junio de 1924, le cuenta que había visto varias veces, durante su estancia en la ciudad condal, al rey Alfonso XIII; a María Victoria, su real consorte; a la reina madre, doña Cristina: "Es un consuelo para los católicos —dice— ver y saludar a un rey tan católico, que tan grandes y magníficas demostraciones ha dado de SU fe y amor a Cristo y a su Iglesia."
El joven seminarista se embarca, con otro compañero, en Barcelona. Su navío pone proa a Nicaragua. Cruza el Canal de Panamá y, el día 2 de septiembre de 1924, llegan él y José Bravo a Granada, República de Nicaragua.
Van asignados al magisterio en el Colegio Centroamericano del Sagrado Corazón de Jesús.
De inmediato se inicia en la enseñanza como maestro del cuarto y quinto grado de primaria. Ayuda, además, al prefecto y queda a cargo de la Segunda División de semiinternos y externos.
Permanece en el colegio todo el año de 1925, dando clases a los alumnos del quinto grado y desempeñando, a la vez, el cargo de prefecto. Entre sus compañeros se encuentra su paisano José Martínez Cabrera. No sería ésta la única ocasión que, durante sus estudios, estuviesen juntos tan buenos amigos.
A principios de marzo de 1926 parte de Nicaragua. Desde la ciudad de La Libertad, República de El Salvador, el rector del Seminario le envía un telegrama invitándolo a visitarlos y deseándole feliz viaje. El joven jesuita comenzaba a darse a conocer por su entrega apostólica y su capacidad intelectual. Pero no puede complacer al Padre Superior del Seminario salvadoreño, pues debía continuar su viaje a México.
Aquí permaneció algunos meses. Estuvo en la ciudad de Puebla, en el Colego Católico del Sagrado Corazón de Jesús. En el otoño de 1926 partió nuevamente hacia España y, en el Colegio Máximo de San Ignacio de Loyola, en Sarriá, cursó el primer grado de Teología. A principios de 1927 marchó a la ciudad de Granada desde donde relata a doña Magdalena que lo visitaron en Barcelona amigos de México, entre ellos Miguel Estrada Iturbide, quien le "pareció muy culto e inteligente". También le informa que recibió carta de su pariente Leopoldo Lara y Torres, primer obispo de Tacámbaro y personaje de gran relieve durante el conflicto religioso en México. Observa que en Sarriá, provincia de Barcelona, sus compañeros del seminario, entre los que se cuentan numerosos mexicanos, están bien informados de lo que sucede en su país, y le anuncia el envío de hojas de propaganda religiosa:
"En el sur de España la gente se ha movido menos; muchos no han comprendido todavía las difíciles circunstancias por las que atraviesa la Iglesia mexicana; creen que se trata de males y hechos intestinos y no de una persecución contra la Iglesia.
"Es menester orar: la oración ha de salvar a México del abismo a donde camina."
Antes de finalizar 1927 Joaquín fue enviado al Woodstock College, en Maryland, Estados Unidos, a estudiar el segundo y tercer grado de Teología, materia que con Filosofía y Derecho Canónigo habría de doctorarse posteriormente. Sus títulos llevan la firma del Prepósito General de la Compañía de Jesús, del Rector de la Pontificia Universidad Gregoriana y los respectivos secretarios de ambas instituciones.
En México se había recrudecido la persecución religiosa. La defensa armada de los católicos tomaba impulsos de heroísmo. Antes de finalizar noviembre, el sacrificio de dos inocentes y dos implicados en un atentado contra el general Alvaro Obregón, conmocionó a la opinión pública mundial. El padre Agustín Pro, S. J., y su hermano Humberto, sin previo juicio, junto con el ingeniero Luis Segura Vilchis y Juan Antonio Tirado, fueron fusilados con ostentosa publicidad en el patio de la Inspección General de Policía, ubicada en el corazón urbano de la capital de la República.
Muchos episodios, propios de epopeya, avalados por la entrega cristiana de los protagonistas, abonaban el fervor religioso del pueblo y estimulaban el deseo de emularlos a quienes, como Joaquín, se preparaban para el sagrado ministerio sacerdotal. El joven seminarista estaba bien informado de cuanto sucedía en su país, y a la medida de sus posibilidades ayudaba a la causa cristera con el envío de propaganda y la transmisión de noticias a las autoridades eclesiásticas a su alcance.
Veraces informes le llegaban por diversos conductos, entre ellos su correspondencia epistolar con monseñor Leopoldo Lara y Torres, uno de los contados prelados que resistieron, eludiendo emboscadas policiacas sin abandonar el país, las embestidas anticlericales. Ni en los momentos de más agudo peligro salió del territorio nacional, fiel a su calidad de pastor a cargo de un rebaño amenazado por los bárbaros del siglo xx.
En carta fechada en la capital de la República el día 8 de febrero de 1928, le informa del recrudecimiento en la lucha cristera, y le hace historia de la destrucción del monumento a Cristo Rey, en el cerro del Cubilete, cerca de Silao, Gto.; la continua aprehensión de laicos y religiosos por el delito de oír misa en la clandestinidad.
¡Si Joaquín hubiese imaginado que, muchos años más tarde él tendría que decir misa en el secreto de su hogar, misa prohibida, no por los perseguidores francos de la Iglesia, sino por quienes ejercen la autoridad eclesiástica!
No eran, los de monseñor Lara y Torres, comentarios superficiales. El obispo de Tacámbaro explicaba con maduro conocimiento las trasgresiones legales del gobierno civil. (3)
Monseñor le relataba también, en otra carta, la infructuosa búsqueda de la policía al obispo de San Luis Potosí, monseñor Miguel de la Mora, vicepresidente del Comité Episcopal, quien, un año después, al reiniciarse negociaciones directas entre Portes Gil y monseñor Ruiz y Flores, bajo la tutela de Mr. Morrow, sería marginado por los responsables de tan desacertado convenio que acabó, sabe Dios por cuánto tiempo, con la posibilidad de restablecer en México un orden social auténticamente cristiano.
Durante su estancia en Nicaragua, Joaquín habíase inficionado de amibiasis. El clima, la insalubridad, los escasos recursos en su voluntario reclusorio le acarrearon esa enfermedad pertinaz, que no le impidió, sin embargo, adelantar sus estudios.
En el Woodstock College cursó con tesonera dedicación el tercer grado de Teología, materia de la que gustaba con predilección. En septiembre presentó examen y luego retornó a México. El entusiasta jesuita quería estar en su tierra, donde nebulosa paz reprimía el desencanto de una derrota inmerecida. El conflicto religioso, mal resuelto en julio de 1929, había permitido la repatriación de los prelados ausentes y la reanudación del culto católico en los templos.
Joaquín fue destinado al Colegio de San José, en Guadalajara, como profesor de inglés y ayudante del bibliotecario y del prefecto.
Repuesto de sus padecimientos gástricos, entregado a sus nuevas obligaciones en una pausa de relativa tranquilidad, el día 30 de abril de 1930, en el templo de San Felipe de Jesús, el arzobispo de Guadalajara, doctor Francisco Orozco y Jiménez ungió las manos del nuevo presbítero de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. El obispo de Tacámbaro, Leopoldo Lara y Torres, fungió como testigo de la ordenación. A esta solemne ceremonia asistieron también el canónigo Rafael Sáenz Arciga, eclesiáticos y familiares del padre Joaquín Sáenz Arriaga.
Don Francisco, don Leopoldo, don Rafael, doña Magdalena Arriaga Vda. de Sáenz y otros miembros de su familia aparecen junto al joven sacerdote en la fotografía tomada en aquella fecha memorable.
Dos días después de este suceso, el padre Sáenz realizó su más hermoso ideal humano, culminación de sus ensueños infantiles. En el mismo templo de San Felipe de Jesús celebró su primera misa el día 2 de mayo. Al elevar la Hostia consagrada y el Cáliz de salvación, el silencio subrayó la mística emoción del celebrante.
Días más tarde, en el oratorio particular de la familia Olvera, en la ciudad de México, dio la Primera Comunión a sus sobrinos Agustín, Francisco y Rafael Sáenz y Sáenz.
Posteriormente salió a los Estados Unidos. Al llegar a Texas pasó unos días descansando en Ruidoso, lindo lugar de recreo enclavado en un paraje rodeado de montañas, antes de ingresar al Woodstock College, en Maryland, para cursar el cuarto grado de Teología.
A principios de 1931 visitó la Universidad de Columbia, en Nueva York. Cierto día, a la hora del almuerzo, acompañado del padre Ford, encargado d Newman Club de dicha Universidad, sentóse a su lado un pastor protestante, profesor del Union Theological Seminary. Conversaron sobre Santo Tomás, mencionaron a Suárez y cambiaron opiniones sobre la filosofía escolástica. No podía faltar una referencia al recién inaugurado Empire State Building. El pastor preguntó al padre si había estado en él, a lo que don Joaquín respondió que no.
—,Y qué filosofía ve usted en ese edificio? —volvió a preguntar.


—Doctor, es mucha filosofía para dar una breve respuesta. Es la filosofía de nuestros tiempos; es la materia ahogando el espíritu; es la nueva Babel que quiere desafiar los poderes divinos.


El ministro protestante guardó silencio. Reflexionó y dijo:




—Dichosos ustedes los católicos, que tienen algo estable para creer; a nosotros nos gustaría un género de ilusión para entretener nuestras vidas.
Cuando se retiraron del comedor, el padre Sáenz preguntó al padre Ford el significado de las palabras pronunciadas por el profesor del Union Theologicai Seminary:
Ninguno de los catedráticos del Seminario protestante creen en Cristo, en su divinidad. . . Ellos piensan que la religión es una exigencia de la vida, un capricho de los hombres, al que hay que satisfacer... ellos, los miembros protestantes, son los artistas de sus iglesias, ganando de esta suerte su sustento. (4)
Don Joaquín iba acumulando conocimientos y experiencias humanas. La religión no sería nunca para él un medio de vida, sino finalidad de su existencia.
Vivía en Pouhkeepesie, N. Y. (St. Andrew —on— Hudson), y, dotado para la oratoria sagrada, se inició en el difícil arte de impartir ejercicios espirituales a muy diversos auditorios. En The Xavier Haigh School los dio, muy eficaces, a las Siervas de María.


Le llegó el tiempo de hacer su tercera probación (equivalente a un segundo noviciado en el que se revisa la vida y experiencias concretas dentro de la Compañía de Jesús, antes de seguir adelante), y ésta la hizo en Poughkeepesie.
Armado caballero de la milicia ignaciana, probada su vocación y examinadas sus experiencias, fue enviado nuevamente a la provincia mexicana.
El 13 de abril de 1932 tuvo a su cargo el piadoso sermón dentro de las solemnidades litúrgicas en honor del Patriarca Señor San José, en el mismo templo donde había recibido las órdenes sacerdotales, dos años atrás.
Dos semanas más tarde, en la Santa Iglesia Catedral, por disposición del arzobispo, doctor y maestro Francisco Orozco y Jiménez, ocupó la cátedra sagrada en la misa solemne que, "para honrar al eximio protector del catecismo en la arquidiócesis", celebró de pontifical el obispo auxiliar, monseñor José Garibi Rivera.
Con su verbo elegante y emotivo, el padre Sáenz contagiaba a su auditorio la firmeza de su credo, su fidelidad a la Iglesia, su devoción mariana. No eran, sus sermones, aburridos panegíricos, sino lecciones que descubrían las esencias evangélicas, dichas con la claridad, la sencillez, la sinceridad de un verdadero apóstol de Cristo.

 

Antonio Rius Facius


¡EXCOMULGADO!


1980


NOTAS

 

1) El Sol de México. Diario. 21 de diciembre de 1971.
2) José Ignacio Arciga y Ruiz de Chávez (1830-1900), nació en Pátzcuaro, Mich., allí hizo sus primeros estudios. Ingresó al Seminario de Morelia en 1846 y fue ordenado presbítero en 1853. En el Seminario impartió las cátedras de matemáticas, física y teología hasta que el edificio de la institución fue confiscado en 1859 por el gobierno liberal. De 1862 a 1866 atendió el curato de Guanajuato. Recibió nombramiento de canónigo magistral y obispo auxiliar de Morelia. Ilustre arzobispo de Michoacán durante casi 31 años (1869 a 1900) realizó la floreciente restauración de la arquidiócesis. Restableció el Seminario en un hermoso edificio de estilo neoclásico al que instaló laboratorios, gabinetes, observatorio astronómico, surtida biblioteca. En 1882 contaba este Seminario con 600 alumnos y en los que abrió en Pátzcuaro, Celaya, Santa Cruz, La Piedad y Puruándiro se albergaron 500 estudiantes. En Morelia instaló el Colegio Teresiano para niñas, que alcanzó fama y llegó a tener un mil alumnos. Durante su ministerio ordenó 760 sacerdotes. Murió en la ciudad de México el año de 1900.
3) Lara y Torres, Mons. Dr. Leopoldo. Documentos para la historia de la persecución religiosa en México. Editorial Jus, S. A. México, D. F., 1954. Págs. 223-249.
4) Stoddard, John L. Reedificando una fe perdida. Traducción del presbítero doctor Joaquín Sáenz Arriaga. 4 edición. Buena Prensa, México, D. F., 1956. Pág. 183.

Fuente: Fundación San Vicente Ferrer

jueves, 20 de enero de 2011

CURSO SUPERIOR DE RELIGIÓN Dogma - Moral - Culto - Apologética -- Lección 8ª



LECCIÓN 8ª

CAPÍTULO II —DEL CRISTIANO
Condiciones para serlo. Su dignidad y fin. La señal del cristiano.

30. Condiciones para serlo

Llámase cristiano el bautizado que cree y profesa la fe de Cristo, y obedece a los legítimos pastores de la Iglesia, a saber, el Papa y los Obispos.

Para ser cristiano se requieren, pues, tres condiciones: a) Ser bautizado; b) creer y profesar todas las verdades de la fe; y c) obedecer a los legítimos pastores.

Además, para ser buen cristiano, el bautizado necesita observar los mandamientos. De otro modo será cristiano por la fe y la obediencia al Papa; pero mal cristiano, porque desobedece a Cristo.

Nos enseña el catecismo que somos cristianos por la gracia de Dios. Porque el ser cristiano es un don que Dios nos concede gratuitamente, sin que tengamos derecho a ello. Además, en realidad no llegamos a ser cristianos sino mediante la gracia santificante, que nos infunde el bautismo.

31. Dignidad y fin del cristiano

El cristiano se diferencia de los demás hombres en la vida sobrenatural de la gracia, que Dios le comunica en el bautismo.

En el hombre hay dos vidas: a) la corporal, que le es común con los animales; y b) la espiritual, por la cual piensa y quiere; la que lo diferencia de los brutos, c) El cristiano tiene además la vida sobrenatural de la gracia, que lo hace hijo de Dios, le infunde las virtudes de fe, esperanza y caridad, y le da derecho a la eterna posesión de Dios en el cielo.

Debemos estimar en mucho la dignidad de ser cristianos:

a) Porque la fe y la esperanza son una luz y un consuelo muy grandes en las dudas y angustias de la vida, b) Porque la caridad y la gracia nos unen íntimamente a El, y nos dan derecho a la herencia de la gloria.

Nos dice el catecismo que "el hombre fue criado para conocer, amar y servir a Dios en esta vida, y después verle y gozarlo en la otra". De modo que el último fin del hombre es la visión y posesión de Dios en la gloria (V. N° 132).

32. La señal del cristiano

La señal del cristiano es la santa cruz, imagen de Cristo crucificado que en ella nos redimió.

La Cruz nos recuerda los principales misterios de la fe: la Santísima Trinidad porque al hacerla nombramos a las tres divinas Personas; la Redención, porque es símbolo de aquella cruz en que murió nuestro Redentor; y la Encarnación, porque Cristo no hubiera podido morir sin haber primero encarnado.

Debemos usar la señal de la Cruz, a) al levantamos y al comenzar las principales obras del día, para consagrarle el día que recibimos de El y sus principales ocupaciones, b) En los momentos de tentación, necesidad y peligro, para recabar por su medio la ayuda divina.

Debemos hacerla a) con fe, renovando la creencia en los misterios que nos recuerda; b) con firme confianza en los méritos que Cristo nos alcanzó por ella; c) con amor y agradecimiento hacia nuestro Redentor.

CAPITULO III

IMPORTANCIA DEL ESTUDIO DE LA RELIGION

33. La más importante de las ciencias

El estudio de la Religión es el más importante, porque no hay entre las ciencias ninguna más digna, útil ni necesaria.

Es la ciencia más digna, porque estudia cuanto hay más digno de aprecio: Dios, Jesucristo, la Iglesia, nuestra alma, etc.

La más necesaria, porque el hombre puede salvarse sin el conocimiento de las ciencias profanas, pero no sin el de la Religión.

La más útil a) porque preserva al entendimiento del error, y da una solución satisfactoria a los grandes problemas que lo inquietan: su origen, su último fin, la existencia de otra vida, etc.

b) Porque ofrece a nuestra voluntad una norma fija para distinguir el bien del mal, y una ayuda eficaz en el bien obrar.

a)      Porque brinda paz y consuelo a nuestro corazón.

34. La ignorancia religiosa

La ignorancia religiosa es un grave mal. En efecto,
1º Es causa de que la inteligencia caiga en el error y la voluntad en el vicio; y priva al hombre de muchas energías para el bien obrar y de muchos consuelos en el dolor.

Degrada a la sociedad. "Por cuanto no hay conocimiento de Dios en la tierra, la maldición y la blasfemia, la mentira y el homicidio, el robo y el adulterio lo han inundado rodo". (Oseas, 4, 2).

3º En fin muchos se condenan a causa de ella.

S. S. Benedicto XIV, uno de los Pontífices más ilustres, afirma: "Sostenemos que gran parte de los que se condenan sufren esta pena sin fin por la ignorancia de los misterios de la fe, que debían creer".

Las causas de la ignorancia religiosa son: la falta de estudio, o estudio completamente superficial de la Religión; o el que sólo se la conoce por libros que la combaten, desfiguran o ridiculizan.

Avergüenza el ver la profunda ignorancia religiosa en que están personas por otra parte muy versadas en otro género de ciencias.

Este conocimiento de la Religión es indispensable para esclarecer muchas dudas, rechazar muchas necedades, y refutar las no pocas objeciones que hoy pululan en materia religiosa. Qué nube de prejuicios, errores y exageraciones cae por tierra cuando se estudia con seriedad la Religión.

35.   La Religión y la vida cristiana

Nada más satisfactorio para el cristiano que el conocimiento de la Religión, llamada a ser la directora de su conducta.

Nada más útil para la vida cristiana, que por regla general guarda proporción con la instrucción religiosa.

Y la razón es muy sencilla: nadie desea ni busca lo que no ama; ni ama lo que no conoce. Si no conocemos a Dios, no lo amaremos, ni nos interesamos por lo que a El se refiere.

No en vano afirma el divino Maestro: "Esta es la vida eterna, que te conozcan a tí, Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo". (Juan, 17, 3).

LECCIÓN  

PARTE IV - FUENTES DE LA REVELACIÓN

LA SAGRADA ESCRITURA Y LA TRADICIÓN

miércoles, 19 de enero de 2011

Respuestas a las objeciones contra la posición católica sedevacantista - 3ª Objeción


Tomado del libro escrito por los monjes benedictinos Dom Miguel Dimond OSB y Dom Pedro Dimond OSB, La verdad de lo que le pasó realmente a la Iglesia después del Vaticano II, capítulo 21.





3ª Objeción: Usted no puede saber si alguien es un hereje o denunciarlo como tal, sin previa declaración  de un juicio y sentencia.


Respuesta: No es así. La declaración de sentencia que sigue después de una excomunión automática no es más que un reconocimiento legal de algo que ya existe. Si esto no fuera así, la excomunión automática no tendría sentido.

Canon 2314, El Código de Derecho Canónico de 1917: “Todos los apóstatas de la fe cristiana y cada uno de los herejes o cismáticos: 1) Incurren ipso facto [por ese mismo hecho] en excomunión…” (12)

La persona excomulgada ya está separada de la Iglesia. La mayoría de los herejes son conocidos por ser herejes sin un juicio o una sentencia declarativa, y deben ser denunciados como tal.

El Papa Pío VI, Auctorem fidei, 28 de agosto de 1794:

“47. También la que enseña que según las leyes naturales y divinas es necesario que ha de preceder un examen personal, ya sea por la excomunión, ya para la suspensión, y que por tanto las sentencias que se llaman ipso facto no tienen otra fuerza, que la de una seria conminación sin efecto alguno actual.” – es falsa, temeraria, perniciosa, injuriosa a la potestad de la Iglesia y errónea. ... (13)

Como vemos aquí, la Iglesia Católica enseña que los procesos formales y las sentencias no son necesarias para surtir efecto en las excomuniones ipso facto (por ese mismo hecho). Son muy a menudo reconocimientos formales de la excomunión ipso facto que ya ha ocurrido, como en el caso del hereje Martín Lutero. Esto debería ser evidente para un católico, pero para ilustrar este punto, esto es lo que Martín Lutero dijo antes de ser formalmente condenado como hereje por el Papa.

Martín Lutero, hablando antes de la bula del Papa León X que le daría finalmente sesenta días para retractarse antes de que se publicara una declaración de excomunión: “En cuanto a mí, la suerte está echada: Desprecio por igual el favor y la furia de Roma, no deseo reconciliarme con ella, ni tener una comunión con ella. Que me condene y queme mis libros, yo, a su vez, a menos que pueda encontrar ningún incendio, condenaré y quemaré públicamente todo el derecho pontificio conjunto, ese pantano de herejías.” (14)

¿Acaso hemos de creer que el hombre que pronunció esta cita (perfectamente antes de que fuera formalmente condenado como hereje por una sentencia declarativa) fue un católico o podría haber sido considerado como tal? Si esta idea no es evidentemente absurda, entonces nada lo es. Obviamente que Martín Lutero era un hereje manifiesto antes de la declaración formal, y cualquier católico consciente de sus creencias podría y debería haberlo denunciado como un hereje manifiesto una vez que ese católico llegare a enterarse de sus puntos de vista escandalosamente heréticos.

Es por eso que, antes del juicio de Lutero, el cardenal Cayetano “se contactó con el príncipe elector Federico, soberano y protector de Lutero, instándole a que no «avergüence el buen nombre de sus antepasados» apoyando a un hereje.” (15)

El mismo principio se aplica a un hereje, como John Kerry, el notorio partidario del aborto. Casi todos los que se profesan católicos de mentalidad conservadora de inmediato estarían de acuerdo en que John Kerry es un hereje y no un católico, desde que obstinadamente rechaza la doctrina católica contra el aborto. Pero están haciendo este «juicio» por su propia cuenta, ya que ninguna sentencia declarativa se ha expedido contra él. Por lo que se está demostrando así el punto de que una declaración no es necesaria para condenar a un hereje. La mayoría de los herejes en la historia de la Iglesia, y casi todos los herejes en el mundo de hoy, han sido y deben ser considerados herejes sin ningún tipo de declaración por el hecho de que su herejía es manifiesta.

Cuando la herejía se manifiesta con claridad y es obstinada, como en el caso de Lutero o de Benedicto XVI (quien dice que no debemos convertir a los no católicos y toma parte activa en el culto de la sinagoga), los católicos no sólo pueden denunciarlo como un no católico sin ningún juicio, sino que deben hacerlo. Esta es precisamente la razón porque San Roberto Belarmino, Doctor de la Iglesia, al abordar esta misma cuestión, afirma inequívocamente que el hereje manifiesto es depuesto y se debe evitar como un no católico que no tiene autoridad antes de cualquier «excomunión o sentencia judicial». En este contexto, San Roberto usa la palabra «excomunión» para referirse a la pena de ferendae sententiae (la declaración formal emitida por el Papa o un juez).

San Roberto Belarmino, De Romano Pontifice, II, 30, hablando de un reclamante del oficio papal: “Porque, en primer lugar, se demuestra con argumentos de autoridad y de razón de que el hereje manifiesto es depuesto «ipso facto». El argumento de la autoridad se basa en San Pablo (Tito 3,10), que ordena que evitemos al hereje después de dos advertencias, es decir, después de demostrar a sí mismo su forma manifiestamente obstinada – lo que significa que antes de cualquier excomunión o sentencia judicial. Y esto es lo que escribe San Jerónimo, agregando que los otros pecadores están excluidos de la Iglesia con una pena de excomunión, pero los herejes se exilian y se separaran ellos mismos del cuerpo de Cristo por su propio acto.”

Repitamos esto: ¡LO QUE SIGNIFICA ANTES DE CUALQUIER EXCOMUNIÓN O SENTENCIA JUDICIAL! Así que podemos ver que los que no son sedevacantistas, al argumentar que los católicos no pueden denunciar a los herejes manifiestos como Benedicto XVI, ya que no ha habido un juicio formal, lo tienen todo mal. Su conclusión es una burla completa de la unidad de la fe en la Iglesia. En caso de que nos hemos olvidado, hay una unidad de la fe en la Iglesia Católica (como en una, santa, católica y apostólica.)

El Papa Pío XII, Mystici Corporis Christi (# 10):

“Así que, como en la verdadera congregación de los fieles existe un solo Cuerpo, un solo Espíritu, un solo Señor y un solo Bautismo, así no puede haber sino una sola fe; y, por lo tanto, quien rehusare oír a la Iglesia, según el mandato del Señor, ha de ser tenido por gentil y publicano. Por lo cual, los que están separados entre sí por la fe o por la autoridad, no pueden vivir en este único Cuerpo, ni tampoco, por lo tanto, de este su único Espíritu.” (16)

Según la conclusión de los que no son sedevacantistas, de que simplemente porque ninguna declaración formal fue hecha en contra de los herejes, los católicos tendrían que afirmar la comunión con un hombre que públicamente ha declarado que no quería tener comunión con la Iglesia católica, y sostuvo que el derecho pontifico conjunto es un pantano de herejías, o con un hombre que es obstinadamente a favor del aborto. Quien afirme que los católicos deben estar en comunión con un hereje manifiesto porque ningún proceso ha precedido contra él, es contrario a la doctrina católica, la tradición católica y al recto sentido católico.

San Roberto Belarmino, De Romano Pontifice, II, 30:

“… pues el hombre no está obligado, o capaz de leer los corazones, PERO CUANDO VEN QUE ALGUIEN ES UN HEREJE POR SUS OBRAS EXTERIORES, LO JUZGAN PURO Y SIMPLE QUE ES UN HEREJE, Y LO CONDENAN COMO UN HEREJE.”


NOTAS:
 
(12) El Codigo de Derecho Canonico de 1917, edición inglesa, traducido por el Dr. Edward Von Peters, San Francisco, CA: Ignatius Press [Prensa Ignacio], 2001, canon 2314, p. 735.

(13) Denzinger 1547.

(14) The Catholic Encyclopedia, «La Enciclopedia Católica», edición inglesa, “Luther” [Lutero], Robert Appleton Company, 1910, pp. 445-446.

(15) Warren H. Carroll, A History of Christendom «Una Historia de la Cristiandad», edición inglesa, Front Royal, VA: Christendom Press, 2000, Vol. 4 (The Cleaving of Christendom «La Hendidura de la Cristiandad»), p. 10.
(16) «Las Encíclicas Papales», Vol. 4 (1939-1958), p. 41.

martes, 18 de enero de 2011

Luz del Mundo por Benedicto XVI - Expuesto !

Desde: www.vaticanocatolico.com

LAS INCREÍBLES HEREJÍAS DE BENEDICTO XVI EN SU RECIENTE LIBRO LUZ DEL MUNDO

Hno. PedroDimond, O.S.B.


*Esto es de mi continuo estudio de los libros de Benedicto XVI.  Para los que no lo sepan, Benedicto XVI es Joseph Ratzinger. 


Luz del Mundo por Benedicto XVI (Ignatius Press, edición inglesa, 2010)


Puesto que hay muchas herejías de Benedicto XVI, me he limitado a incluir solamente las herejías más claramente notorias.


HEREJÍAS EN EL LIBRO LUZ DEL MUNDO:


– BENEDICTO XVI REPITE SU CREENCIA DE QUE LOS “ORTODOXOS” SON PARTE DE LA IGLESIA
– BENEDICTO XVI RESPETA LA DIABÓLICA RELIGIÓN DEL ISLAM
– BENEDICTO XVI DICE QUE LOS SACERDOTES QUE VIVEN CON MUJERES SE PUEDEN CASAR
– BENEDICTO XVI DICE QUE ÉL NO HABRÍA ACEPTADO EN LA IGLESIA A UN NEGADOR DEL “HOLOCAUSTO”
– BENEDICTO XVI DICE QUE ÉL NUNCA ACEPTARÍA EN LA SOCIEDAD POLÍTICA A UN NEGADOR DEL “HOLOCAUSTO”
– BENEDICTO XVI HA RECIBIDO LA “COMUNIÓN” EN LA MANO
– EL PRIMER “ACTO PAPAL” DE BENEDICTO XVI FUE UNA CARTA ENVIADA A LA COMUNIDAD JUDÍA DE ROMA; ÉL DICE QUE LOS JUDÍOS TIENEN UNA “MISIÓN”
– BENEDICTO XVI HABLA DE LA HEREJÍA DE LA EVOLUCIÓN COMO SI FUERA UN HECHO
– BENEDICTO XVI DICE QUE LA HOMOSEXUALIDAD PODRÍA SER CONGÉNITA
– BENEDICTO XVI DICE “COMPRENDER” POR QUÉ LA GENTE RECHAZA A LA IGLESIA CATÓLICA
– BENEDICTO XVI ADMITE QUE LOS COLEGIOS “ CATÓLICOS” DEL V-2 SON UNA BURLA
– BENEDICTO XVI DICE QUE EL VATICANO II CONTIENE NUEVAS DEFINICIONES
– BENEDICTO XVI DICE QUE LA IGLESIA NO OFRECE UN SISTEMA MORAL
– BENEDICTO XVI DICE QUE LA REGULACIÓN NATURAL DE LA NATALIDAD ES UNA FORMA DE VIDA
– BENEDICTO XVI DICE QUE LA ENSEÑANZA [HERÉTICA] DEL VATICANO II SOBRE EL PROTESTANTISMO Y LA “ORTODOXIA” ORIENTAL ES OBLIGATORIA
– BENEDICTO XVI APRUEBA EL USO DE LOS PRESERVATIVOS




BENEDICTO XVI REPITE SU CREENCIA DE QUE LOS “ORTODOXOS” SON PARTE DE LA IGLESIA
Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 89: “… lo que yo defiendo es la herencia del Segundo Concilio Vaticano y toda la historia de la Iglesia .  El pasaje [del documento Dominus Iesus] significa que las iglesias orientales [es decir las iglesias “ortodoxas”] son genuinas iglesias particulares, aunque no están en comunión con el Papa .  En este sentido, la unidad con el Papa no es constitutiva de la iglesia particular”.


Esta es una herejía extremadamente significativa .  Benedicto XVI afirma osadamente lo que él y la secta del Vaticano II han enseñado muchas veces en diferentes formas: que los cismáticos orientales son parte de la Iglesia a pesar de que rechazan el oficio papal .  Él dice que las iglesias “ortodoxas” orientales son iglesias particulares, es decir, verdaderas iglesias locales dentro de la única verdadera Iglesia [universal], aun cuando ellos rechazan la primacía del Papa .  Esta enseñanza herética niega decenas de declaraciones magisteriales, la enseñanza dogmática de la Iglesia, la comprensión del papado desde el comienzo de la Iglesia, la comprensión de la unidad desde el comienzo de la Iglesia, y las definiciones específicas del Concilio Vaticano I .  Esto es muy importante porque socava y destruye cualquier aprovechamiento que los defensores de Benedicto XVI pueden hacer del Vaticano I o del papado .  Benedicto XVI rechaza con esta herejía toda la enseñanza católica sobre el papado – una herejía que ha enseñado en numerosas ocasiones.
Papa León XIII, Satis cognitum, # 15, 29 de junio de 1896: “Por donde se ve claramente que los obispos perderían el derecho y el poder de gobernar si se separasen de Pedro o de sus sucesores. Por esta separación se extirpan ellos mismos del fundamento sobre el que debe sustentarse todo el edificio y se colocan fuera del mismo edificio”.

Papa Pío IX, Amantissimus, # 3, 8 de abril de 1862: Hay otras, casi incontables, pruebas extraídas de los testigos más confiables que testifican clara y abiertamente con gran fe, exactitud, respeto y obediencia de que todos los que quieren pertenecer a la verdadera y única Iglesia de Cristo deben honrar y obedecer a esta Sede Apostólica y al Romano Pontífice”.

Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, 1870, sesión 4, cap. 3, ex cathedra: “… todos los fieles de Cristo deben creer que ‘la Santa Sede Apostólica y el Romano Pontífice poseen el primado sobre todo el orbe, y que el mismo Romano Pontífice es sucesor del bienaventurado Pedro, príncipe de los Apóstoles, y verdadero vicario de Jesucristo y cabeza de toda la Iglesia  (…) Enseñamos, por ende, y declaramos, que la Iglesia Romana, por disposición del Señor, posee el principado de potestad sobre todas las otras  (…) Tal es la doctrina de la verdad católica, de la que nadie puede desviarse sin menoscabo de su fe y salvación” (Denz. 1826-1827).


Papa Pelagio II, epístola (2) Dilectionis vestrae, 585: “El que no sustenta esta unidad de la Iglesia, ¿cree que tiene la fe? El que abandona y resiste la cátedra de Pedro, sobre la cual se funda la Iglesia, ¿tiene seguridad de estar en la Iglesia?”.

Papa Pío VI, Charitas, # 32, 13 de abril de 1791: “Por último, en una palabra, permanecer cerca de Nos .  Porque nadie puede estar en la Iglesia de Cristo sin estar en unidad con su cabeza visible y fundada sobre la Sede de Pedro”.

Papa León XIII, Satis cognitum, # 13, 29 de junio de 1896: “Quien no quiera ser hereje ni sentar plaza de tal no trate de satisfacer a éste ni al otro  (…) Apresúrese a satisfacer en todo a la Sede de Roma”.

Papa Pío XI, Mortalium animos, # 11, 6 de enero de 1928: “Ahora bien, en esta única Iglesia de Cristo nadie vive y nadie persevera, que no reconozca y acepte con obediencia la suprema autoridad de Pedro y de sus legítimos sucesores”.

Papa Pío XII, Mystici Corporis Christi, # 22, 29 de junio de 1943: Así que, como en la verdadera congregación de los fieles existe un solo Cuerpo, un solo Espíritu, un solo Señor y un solo bautismo, así no puede haber sino una sola fe; y, por lo tanto, quien rehusare oír a la Iglesia, según el mandato del Señor, ha de ser tenido por gentil y publicano.  Por lo cual, los que están separados entre sí por la fe o por la autoridad, no pueden vivir en este único Cuerpo, ni tampoco, por lo tanto, de este su único Espíritu.

Papa Pío VII, Diu satis, # 15, 15 de mayo de 1800: “De manera que el rebaño de Cristo debe sentirse seguro y alimentarse alegremente de la comida que les proviene de la voz y autoridad de Pedro; pero a pesar de cualquier belleza y encanto, deben rehuir como de nociva y apestosa plaga, de lo que esta voz les prohíbe.  Y quienes no la obedezcan, ciertamente no serán contados de entre las ovejas de Cristo”.

Papa San León Magno: “Es necesario que la Iglesia en todo el mundo esté unida y adherida al centro de la comunión eclesiástica, por lo que todo aquel que se atreva a separarse de la unidad de Pedro debe saber que ya no participa de los divinos misterios”[1].

Papa Gregorio XVI, Commissum divinitus, # 11, 17 de mayo de 1835: “Así como el que no recolecta con Cristo tampoco recolecta con el vicario de Cristo sobre la tierra, sino que desparrama .  ¿Cómo puede el que destruye la sagrada autoridad del vicario de Cristo e infringe sus derechos recolectar con él?”.
BENEDICTO XVI RESPETA LA DIABÓLICA RELIGIÓN DEL ISLAM
Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 98: “Durante mi visita a Turquía, pude demostrar el respeto que tengo por el islam, al cual yo reconozco como una gran realidad religiosa con la que debemos dialogar”.


Esto es apostasía.
Papa Eugenio IV, Concilio de Basilea, 1434: “… existe la esperanza de que un gran número de la abominable secta de Mahoma será convertido a la fe católica”[2].

Papa Calixto III: “Yo prometo (…) exaltar la fe verdadera, y exterminar la secta diabólica de los reprobados e infieles de Mahoma [islam] en el Oriente [3].
BENEDICTO XVI DICE QUE LOS SACERDOTES QUE VIVEN CON MUJERES SE PUEDEN CASAR
Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 39: “Cuando un sacerdote vive con una mujer, se debe examinar si podrían constituir un buen matrimonio.  Si ese es el caso, ellos deben seguir ese camino”.
En otras palabras, el voto de castidad puede ser revocado si él decide que quiere quedarse con la mujer.


BENEDICTO XVI DICE QUE ÉL NO HABRÍA ACEPTADO EN LA IGLESIA A UN NEGADOR DEL “HOLOCAUSTO”
Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 121: “Pregunta – ¿Habría firmado el decreto que levanta la excomunión [a los obispos de la Fraternidad San Pío X] si hubiese sabido que entre los cuatro obispos había una persona que niega la existencia de las cámaras de gas? Respuesta – No. Si lo hubiese sabido, el primer paso habría sido separar el caso del obispo Williamson de los otros. Desafortunadamente, sin embargo, ninguno de nosotros navegó por internet para averiguar con qué tipo de persona estábamos tratando”.
Según Benedicto XVI, las creencias judías de exist encia de las cámaras de gas durante la Segunda Guerra Mundial es enseñanza oficial de la Iglesia Católica.  Ella obliga bajo pena de exclusión del cuerpo de la Iglesia.  Esto es cisma y herejía escandalosa.


BENEDICTO XVI DICE QUE ÉL NUNCA ACEPTARÍA EN LA SOCIEDAD POLÍTICA A UN NEGADOR DEL “HOLOCAUSTO”
Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 124: “Pregunta – Sin embargo, el Secretario General del Consejo Central de los Judíos en Alemania llegó a afirmar que el Papa introdujo en la sociedad política a un negador del holocausto (…)¿Todo esto no sugiere que, a la luz del caso Williamson, la relación con los judíos todavía está enproceso?  Respuesta – Una cosa que es evidente en todo esto es que todavía hay grandes temores y tensiones y que el diálogo es frágil y se puede dañar fácilmente.  En el conjunto de la comunidad judía internacional, hubo muchas personas que de inmediato salieron en mi defensa y dijeron que yo nunca introduciría en la sociedad política a un negador del holocausto.  Esas personas me conocen.  En ese sentido, una ruptura del diálogo estaba fuera de la cuestión”.
Puesto que la Iglesia es la sociedad más caritativa y delicada de todas, esto significa una vez más que él no aceptaría en la Iglesia a quien niegue el “holocausto”.  Para él, aceptar la visión judía de la historia acerca del “holocausto” y las cámaras de gas es un dogma.  Esto es cismático y escandaloso, pero muy revelador.  Esto demuestra que el antipapa Benedicto XVI es exactamente una herramienta diabólica de las fuerzas no católicas y anticristianas.  Téngase también en cuenta que mientras él declara que nunca aceptaría en la sociedad política a un negador del “holocausto” , él quiere y acepta en la sociedad política a un negador de Cristo (por ejemplo, sus amigos y líderes judíos).  Él por lo tanto, ha puesto la historia judía acerca de la Segunda Guerra Mundial por sobre la vida, muerte y resurrección de Jesucristo.  Esto es simplemente un hecho constatado.

BENEDICTO XVI HA RECIBIDO LA “COMUNIÓN” EN LA MANO
Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 158: “Yo no me opongo en principio a la comunión en la mano; yo he administrado y recibido la comunión de esta manera”.


Algunos falsos conservadores dentro de la secta del Vaticano II sostienen que Benedicto XVI se opone a la “comunión” en la mano.  Ellos se equivocan, como de costumbre.  Benedicto XVI no sólo lo acepta, él la ha dado y la ha recibido en la mano.


EL PRIMER “ACTO PAPAL” DE BENEDICTO XVI FUE UNA CARTA ENVIADA A LA COMUNIDAD JUDÍA DE ROMA; ÉL DICE QUE LOS JUDÍOS TIENEN UNA “MISIÓN”

Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 81: “… Pregunta – Su primer acto oficial como sucesor de Pedro fue una carta a la comunidad judía de Roma. ¿Fue este un gesto simbólico destinado a trasmitir un objetivo básico de supontificado ?  Respuesta – Por supuesto.  Debo decir que desde el primer día que comencé a estudiar teología, la unidad intrínseca del Antiguo y Nuevo Testamento, de las dos partes de la Sagrada Escritura, de algún modo fue clara para mí  (…) Luego como alemanes fuimos sacudidos por lo que ocurrió en el Tercer Reich, lo que nos dio una razón especial para mirar con humildad y vergüenza, y con amor, al Pueblo de Israel.  Como he dicho, ya fue durante mis estudios de teología que estas cosas se juntaron y comenzaron a formar mi pensamiento como teólogo.  Por esta razón, fue claro para mí – aquí, también, en plena continuidad con el Papa Juan Pablo II – que esta nueva, amorosa, comprensiva interrelación de Israel y la Iglesia, donde cada uno respeta el ser y la misión distintiva del otro, habría de desempeñar un papel esencial en mi anuncio de la fe cristiana”.
Benedicto XVI confirma el simbolismo y significado detrás de su decisión de hacer que su primer acto oficial sea una carta a la comunidad judía.  Él explica que esta nueva interrelación con los judíos implica el respeto por su “misión” distintiva.  Si él considera que los judíos tienen una misión “válida”, entonces él considera que el judaísmo después de Cristo es una religión válida.  Esto es apostasía.  Él respeta y valida la negación de Jesucristo y la práctica de la ley antigua, la cual se volvió espiritualmente mortal después de la promulgación del Evangelio.
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, 1441, ex cathedra:
La Santa Iglesia Romana firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo Testamento, o sea, de la Ley de Moisés, que se dividen en ceremonias, objetos sagrados, sacrificios y sacramentos  (…) cesaron una vez venido nuestro Señor Jesucristo  (…) y empezaron los sacramentos del Nuevo Testamento  (…) Denuncia consiguientemente como ajenos a la fe de Cristo a todos los que, después de aquel tiempo (la promulgación del Evangelio), observan la circuncisión y el sábado y guardan las demás prescripciones legales y que en modo alguno pueden ser partícipes de la salvación eterna…”.

Papa Benedicto XIV, Ex quo primum, # 61, 1 de marzo de 1756: “La primera consideración es que las ceremonias de la ley mosaica fueron derogadas por la venida de Cristo y que ya no pueden ser observadas sin pecado después de la promulgación del Evangelio”.

Papa Pío XII, Mystici Corporis Christi,# 29-30 , 29 de junio de 1943: “Y, en primer lugar, con la muerte del Redentor, a la Ley Antigua abolida sucedió el Nuevo Testamento (…) en el patíbulo de su muerte Jesús abolió la Ley con sus decretos [Ef. 2 ,15 ] (…) y constituyó al Nuevo en su sangre, derramada por todo el género humano .  Pues, como dice San León Magno, hablando de la Cruz del Señor,de tal manera en aquel momento se realizó un cambio tan evidente de la Ley al Evangelio, de la Sinagoga a la Iglesia, de lo muchos sacrificios a una sola hostia, que, al exhalar su espíritu el Señor, se rasgó inmediatamente de arriba abajo aquel velo místico que cubría a las miradas el secreto sagrado del templo. En la Cruz, pues, murió la Ley Vieja, que en breve había de ser enterrada y resultaría mortífera…”.
BENEDICTO XVI HABLA DE LA HEREJÍA DE LA EVOLUCIÓN COMO SI FUERA UN HECHO
Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 151: “Podríamos decir, si queremos decirlo así, que la evolución ha traído la sexualidad con el propósito de reproducir la especie.  Lo mismo es cierto desde el punto de vista teológico”.
BENEDICTO XVI DICE QUE LA HOMOSEXUALIDAD PODRÍA SER CONGÉNITA
Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 152: “Si alguien tiene inclinaciones homosexuales profundamente arraigadas – y ello todavía es una cuestión abierta de si esas inclinaciones son realmente innatas o si surgen desde la primera infancia – si, en cualquier caso, ellas tienen poder sobre él, esta es una gran prueba para él, al igual como otras pruebas pueden afectar a otras personas también”.
Innato significa “congénito”. Es decir que algunas personas pueden nacer como homosexuales. Esto contradice la enseñanza bíblica sobre a abominación antinatural de la homosexualidad (véase Romanos 1).


BENEDICTO XVI DICE “COMPRENDER” POR QUÉ LA GENTE RECHAZA A LA IGLESIA CATÓLICA
Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 31: “Pregunta – Y no obstante, es difícil para mucha gente en estos días atenerse a la Iglesia .  ¿Puede entender por qué las personas la abandonan en señal de protesta? Respuesta – Yo lo entiendo.  Me refiero, por supuesto, sobre todo a las víctimas.  Es difícil para ellos conservar la creencia de la que la Iglesia es una fuente de bien, que ella comunica la luz de Cristo, que ella ayuda a la vida de las personas.  Yo puedo comprender eso”.


Obviamente Peter Seewald no le está preguntando a Benedicto XVI si es intelectualmente capaz de procesar por qué esas personas han decidido abandonar la Iglesia.  Benedicto XVI sabe y puede procesar por qué ellos la abandonan.  Más bien, Seewald está preguntando – y Benedicto XVI obviamente entiende el significado de la pregunta – si él puede ver alguna posible justificación a que ellos rechacen la Iglesia Católica.  Benedicto XVI responde que sí.


BENEDICTO XVI ADMITE QUE LOS COLEGIOS “CATÓLICOS” DEL V-2 SON UNA BURLA
Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 140: “P regunta ¿Cómo es posible que en muchos países occidentales un niño pase años estudiando la religión católica en la escuela, y sin embargo en su graduación sabe más sobre el budismo que de los principios básicos del catolicismo, que incluso puede que no sea capaz de reconocer?Todo esto ocurre en un sistema que está bajo la responsabilidad de la diócesis.R espuesta – Esa es una pregunta que yo también me hago. Todos los niños en Alemania tienen nueve a trece años de religión en la escuela.  Por qué, a pesar de ello captan tan poco, si se me permite decirlo así, es incomprensible”.
BENEDICTO XVI DICE QUE EL VATICANO II CONTIENE NUEVAS DEFINICIONES
Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 65: “Sobre todo, el Concilio ha tomado y realizado su gran misión al definir de un modo nuevo el objetivo de la Iglesia, así como su relación con la era moderna, y también la relacimón de la fe de este tiempo con sus valores”.


BENEDICTO XVI DICE QUE LA IGLESIA NO OFRECE UN SISTEMA MORAL
Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 176: “La Iglesia no está aquí para colocar cargas sobre los hombros de la humanidad, y ella no ofrece algún tipo de sistema moral”.
Romanos 3, 31: “¿Anulamos, pues, la Ley con la fe? No ciertamente, antes la confirmamos”.


BENEDICTO XVI DICE QUE LA REGULACIÓN NATURAL DE LA NATALIDAD ES UNA FORMA DE VIDA

Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 147: “Pregunta – Pero, ¿en realidad la Iglesia rechaza cualquier tipo de regulación de la concepción ? Respuesta – No .  Después de todo, todo el mundo sabe que la Iglesia afirma la regulación natural de la concepción, que no sólo es un método, sino también una forma de vida”.
BENEDICTO XVI DICE QUE LA ENSEÑANZA [HERÉTICA] DEL VATICANO II SOBRE EL PROTESTANTISMO Y LA “ORTODOXIA” ORIENTAL ES OBLIGATORIA
Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 94-96: “Pregunta – ¿Es realmente cierto que el Papa no considera a los protestantes como iglesia, sino, a diferencia de la iglesia de oriente, sólo como una comunidad eclesial?  Está distinción suele ser muy despreciable para muchos.  Respuesta – La frase ‘comunidad eclesial’ es un término utilizado por el Segundo Concilio Vaticano.  El concilio aplicó una regla muy simple respecto a estas cuestiones.  Iglesia en sentido propio, tal como la entendemos, existe donde el oficio episcopal, como expresión sacramental de la sucesión apostólica, está presente – lo que también implica la existencia de la eucaristía como un sacramento que es administrado por el obispo y el sacerdote. Si este no es el caso, entonces se trata de la aparición de otro modelo, una nueva forma de entender lo que la Iglesia es, que con el Concilio Vaticano II designamos por el término ‘comunidad eclesial’.  La palabra tenía por objeto indicar que estas comunidades encarnan una forma diferente de ser iglesia.  Como ellos mismos insisten, ello no es precisamente el mismo modo en el que las Iglesias de gran tradición de antigüedad son Iglesias, sino que se basa en una comprensión nueva, según la cual una Iglesia consiste, no en la institución, sino en el dinamismo de la Palabra que reúne a la gente en una congregación (…) Pregunta – ¿Y ni siquiera un Papa puede ofrecer una definición alternativa de Iglesia? Respuesta – No.  Él no tiene autoridad sobre eso.  El Concilio Vaticano II es obligatorio para él”.
Citamos este pasaje largo porque es importante.  Nótese que ni siquiera es una pregunta a Benedicto XVI de si los cismáticos orientales son parte de la Iglesia; sino que él da por hecho que lo son.  Benedicto XVI luego explica la distinción de la secta del Vaticano II entre “Iglesias” y “comunidades eclesiales”.  Las sectas protestantes, él explica, no son “Iglesias” en el sentido propio simplemente porque no tienen obispos válidos.  Según él, ellos siguen siendo parte de la Iglesia; pero ellos simplemente encarnan “una forma diferente de ser Iglesia”.  Esto en cuento al dogma católico de que los herejes están fuera de la Iglesia.  Él no excluye a las sectas protestantes de la única verdadera Iglesia; él las identifica como “iglesias comunidades ( eclesiales)” dentro de la Iglesia, a pesar de que ellas carecen de la distinción de “genuinas iglesias particulares” que se les concede a los cismáticos orientales.  Todo esto es herético e ilustrativo de la nueva religión.  Benedicto XVI luego declara que esta enseñanza herética sobre la Iglesia, que él acaba de explicar – una enseñanza completamente nueva sobre los protestantes y cismáticos que niegan el papado, el Vaticano I y la unidad de la Iglesia – es obligatoria.  Esto refuta a los falsos tradicionalistas.  Ellos consideran que Benedicto XVI es Papa, pero ignoran su apostasía y gran parte de su nueva religión.  Ellos no pueden decir que hay “Papa” y rechazar su enseñanza obligatoria.

BENEDICTO XVI APRUEBA EL USO DE LOS PRESERVATIVOS

El libro de Benedicto XVI, Luz del Mundo, estuvo en los titulares de noticias en todo el mundo cuando se informó que él justifica el uso del condón.  Puesto que el pasaje en cuestión es un tanto largo, y un sin número de personas se han esforzado deshonestamente en darle una explicación, les remitimos a nuestros videos que hicimos sobre este tema (por ahora sólo en inglés).


Sin embargo, cabe señalar que mientras el mundo se centró sobre este único pasaje sobre los condones – y los falsos tradicionalistas hicieron su “cruzada” para darle una explicación – el libro contiene muchas herejías.  Esto sirve para ilustrar la locura de los defensores de Benedicto XVI.  Ellos están luchando con dientes y uñas para probar que Benedicto XVI no justifica los condones (y se equivocan), mientras que permanecen ajenos al hecho de que en el mismo libro él claramente niega el papado (que es la verdadera garantía de la enseñanza católica contra los condones).  Véase la primera herejía expuesta en este artículo.

En su libro, Luz del Mundo, hay otras declaraciones que entran en conflicto con la enseñanza católica; pero esto debería ser suficiente para demostrar que Benedicto XVI no es católico.


UN HEREJE NO PUEDE SER UN PAPA VÁLIDO

Es un hecho probado que Ratzinger (Benedicto XVI) es un hereje no católico.  La Iglesia católica enseña que un hereje no puede ser un Papa válidamente elegido, puesto que un hereje no es un miembro de la Iglesia católica.  Ratzinger, quien ahora es Benedicto XVI, es un antipapa no católico cuya elección fue totalmente nula e inválida .

Papa Pablo IV, bula Cum ex apostolatus officio, 15 de febrero de 1559: “6. Agregamos, [por esta Nuestra Constitución, que debe seguir siendo válida en perpetuidad, Nos promulgamos, determinamos, decretamos y definimos:] que si en algún tiempo aconteciese que un obispo, incluso en función de arzobispo, o de patriarca, o primado; o un cardenal, incluso en función de legado, o electo Pontífice Romano que antes de su promoción al cardenalato o asunción al Pontificado, se hubiese desviado de la fe católica, o hubiese caído en herejía:

(i) o lo hubiese suscitado o cometido, la promoción o la asunción, incluso si ésta hubiera ocurrido con el acuerdo unánime de todos los cardenales, es nula, inválida y sin ningún efecto;
(ii) y de ningún modo puede considerarse que tal asunción haya adquirido validez, por aceptación del cargo y por su consagración, o por la subsiguiente posesión o cuasi posesión de gobierno y administración, o por la misma entronización o adoración del Pontífice Romano, o por la obediencia que todos le hayan prestado, cualquiera sea el tiempo transcurrido después de los supuestos antedichos.
(iii) Tal asunción no será tenida por legítima en ninguna de sus partes…
(vi) los que así hubiesen sido promovidos y hubiesen asumido sus funciones, por esa misma razón y sin necesidad de hacer ninguna declaración ulterior, están privados de toda dignidad, lugar, honor, título, autoridad, función y poder

10. Por lo tanto, a hombre alguno sea lícito infringir esta página de Nuestra Aprobación, Innovación, Sanción, Estatuto, Derogación, Voluntades, Decretos, o por temeraria osadía, contradecirlos. Pero si alguien pretendiese intentarlo, sepa que habrá de incurrir en la indignación de Dios Omnipotente y en la de sus santos Apóstoles Pedro y Pablo.


Dado en Roma, junto a San Pedro, en el año de la Encarnación del Señor 1559, XV anterior a las calendas de Marzo, año 4º de nuestro Pontificado

+ Yo, Pablo, obispo de la Iglesia católica…”



San Roberto Belarmino: “Un papa que se manifieste hereje, por ese mismo hecho (per se) cesa de ser papa y cabeza, así como por lo mismo deja de ser un cristiano y miembro de la Iglesia.  Por tanto, él puede ser juzgado y castigado por la Iglesia.  Este es la enseñanza de todos los Padres antiguos, que enseñaban que los herejes manifiestos pierden inmediatamente toda jurisdicción”. (De Romano Pontifice, II, 30)

Enciclopedia Católica, “Papal Elections” [Las Elecciones Papales], 1914, Vol. 11, p. 456: “Desde luego, la elección de un hereje, de un cismático, o de una mujer [como Papa] será nula e inválida.

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Notas:
[1] The Papal Encyclicals [Las Enciclicas Papales], edición inglesa,, Vol. 1 (1740-1878), p. 256
[2] Decrees of the Ecumenical Councils [Los Decretos de los Concilios Ecumenicos], edición inglesa,, Sheed & Ward and Georgetown University Press, 1990, Vol. 1, p. 479.
[3] Von Pastor, History of the Popes[Historia de los Papas], edición inglesa, II, 346; citado por Warren H. Carroll, A History of Christendom[Una Historia de la Cristiandad], Vol. 3 (The Glory of Christendom[La Gloria de la Cristiandad]), edición inglesa, Front Royal, VA: Christendom Press, p. 571.