viernes, 18 de diciembre de 2020

PARA QUE ÉL REINE - COMPLETO por Jean Ousset

Nos alegra poder compartir, por fin, con todos nuestros lectores y seguidores un magnífico libro, PARA QUE ÉL REINE escrito por JEAN OUSSET (1914-1994), escritor y filósofo católico francés, activista y militante del Movimiento Monárquico de la Acción Francesa liderada por Charles Mourras, además colaboró con la Legión Francesa. Ousset ha sido uno de los mejores doctrinarios seglares sobre la Realeza Social de Cristo, principio fundamental del Catolicismo Romano.


                            Jean Ousset

La versión que aquí ofrecemos es la versión COMPLETA del libro original francés, ya que hay otras versiones incompletas circulando hace tiempo por internet, la presente, está editada en español por la Ciudad Católica de Speiro, Madrid, año 1961. Sin duda esta obra es uno de los mejores tratados teológicos, filosóficos y políticos del último tiempo sobre el dogma de la Realeza Social de Cristo. Dogma declarado por S.S. Pio XI, en la Encíclica Quas Primas, en el año 1925. Principio de doctrina ineludible para instaurar y restaurar entre los hombres el Reino de N. S. Jesucristo, esto es, su Monarquía real y efectiva entre las Naciones, llamada comúnmente la Cristiandad.



(Para ver y bajar, pulse sobre la carátula del libro)


La Cristiandad se construyó con la Palabra (Poder eclesial) y la Espada (poder temporal), reflejo perfecto de la Santa Cruz, el leño vertical (lo divino) el leño horizontal (lo humano), así se entendió siempre, desde los apóstoles que portaban espada para defenderse a consejo de Cristo (Cf. Lucas 22, 35-38), hasta la caída del último Estado Católico en la Primera Guerra Mundial. El protestantismo y el evangelismo, padres del liberalismo, con su cisma fueron separando poco a poco la unidad de lo divino y lo temporal del catolicismo tradicional, llevados por su anarquía hacia lo institucional y su fideísmo mágico e idealista que infravalora la importancia de las cosas temporales o contingentes, ignorando que cuando éstas se ordenan a la obra salvadora y civilizadora de la Fe sirven a Cristo Rey, Rey por naturaleza por ser Dios y Rey por conquista por ser el Hombre-Dios Redentor. 

Por ignorancia muchos cristianos de ayer y de hoy se quedan con el Cristo pobre, humilde y sufriente en su vida terrenal, no tomando en cuenta que el Señor asumió la pobreza y el sufrimiento porque vino como Penitente, vino a morir y a sufrir por nosotros hasta su muerte en la Cruz, no obstante, en su Transfiguración y en su Resurrección deja traslucir en claro que su verdadera naturaleza es la Majestad de su Realeza divina. El Rey se hizo pobre, humilde y sufriente para pagar la deuda por nuestro rescate y lograr nuestra salvación de la eterna condenación y liberarnos del poder de Satanás, este fue el mejor camino de todas las opciones. Por consiguiente, en su Segunda Venida no vendrá como el humilde carpintero de Nazaret, sino como lo que es “Rey de reyes y Señor de señores” (Cf. Apocalipsis 19, 16), con Poder y Majestad, a ejercer su Señorío de modo Divino y humano por los siglos de los siglos.

Jean Ousset, explica muy bien que Nuestro Señor Jesucristo al asumir la naturaleza humana por su Encarnación, no dejó ni dejará de ser Dios, el Eterno, el Todopoderoso, igual al Padre y al Espíritu Santo unidos en una misma Naturaleza, por lo que Cristo no solo viene a redimir lo espiritual del hombre sino todo el ser corporal humano, su alma y su cuerpo, la Resurrección de Cristo es la síntesis perfecta de la Redención que Dios ofrece al hombre, la elevación sobrenatural de la naturaleza humana como “imago Dei”. 

Todo esto sería imposible si el Verbo no se hubiera encarnado en el seno virginal de María Santísima, la verdadera Arca de la Alianza.

Hoy, la Santa Religión languidece por no existir una Cristiandad política que vaya en su ayuda, y viceversa, hoy la Cristiandad fallece por una Religión desnaturalizada y mutilada, vaciada de su carácter sobrenatural y de su realismo ancestral. Todo lo cual compromete y pone en peligro gravemente la Salvación Eterna de las Almas, Ley primera de la obra redentora de Cristo, no así la Gloria de Dios que no depende del arbitrio humano ni de ninguna otra criatura.

Pidamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, por intercesión de Nuestra Señora la Virgen María, se nos conceda la Gracia Actual y Eficaz para que pronto los hombres y las naciones consientan y trabajen por restaurar la Religión Católica Romana y la Cristiandad política y social. [Nota del Editor]